sábado, 12 de diciembre de 2015

A mis queridos alumnos


Mis queridísimos ex alumnos, o alumnos, porque así siempre les recuerdo, mis hoy "colegas", aunque no es una palabra que use mucho para llamar a quienes hoy son "Médico Veterinario" como yo, quienes con su esfuerzo, el de sus padres, familiares, amigos y compañeros hoy ve cumplir ese hermoso sueño, bajo las nubes de Calder, en nuestra gran Universidad Central de Venezuela, con el título en mano, con cada uno de sus nombres impresos, allí y también en el alma de cada uno de nosotros, quienes hemos sido un poco guías, profesores, compañeros y "aprendices", en esa magia que siempre se convierte ese momento en el que compartimos la enseñanza-aprendizaje.

Déjenme decirles lo henchida de emoción que me siento, creo que es tan bonito ver vuestras fotos con esas sonrisas que lo dicen todo, que lo llenan todo, que traspasa ese Atlántico enorme, que no respeta distancias… así que espero llegue a todos ustedes mi abrazo sentido, mi más profunda y emocionada enhorabuena. 

Permítanme sentir un poquito mío vuestro logro, aunque apenas les haya dado un pincelazo a ese gran mural que ahora tenéis enfrente vuestro, pleno de colores y luz, de un futuro incierto, pero con esperanza, porque van pisando firmes alcanzando poco a poco vuestras metas.

Nos os imagináis lo que he llorado al no poder estar allá disfrutando de esas caritas llenas de alegría de la buena. Pero he visto cada foto, de cada acto, desde la última clase, la Clase Magistral, las firmas, la entrega de Medallas hasta las del acto en el Aula Magna, bajo el grito al unísono de U-U-UCV. 

Les repito, estoy llena de orgullo, de emoción hasta la lágrima.

Fueron mi último grupo de alumnos en esa casa grande y hermosa, nuestra casa que vence las sombras. Que sepan que los recuerdo a todos, desde el primero cuando con apenas veintipocos años temblaba dando mis primeras clases, con quienes reí y lloré, con quienes compartí la vida, desde lo más complejo hasta lo más superfluo. Les tengo a todos y cada uno presentes en mi vida, porque son parte de ella. El himno de la UCV nos lo cantaban a mis hermanos y a mí, mi padre y mi madre, cuando apenas éramos bebés como canción de cuna. Definitivamente “los hombres pasan, pero las instituciones quedan”, y esa, nuestra casa, la UCV, está allí y estará para todos nosotros, hoy y siempre.


Se les quiere muchísimo. 


…qué placer cuando nos llegan esas sensaciones construidas de la materia intangible de la que están hechos los recuerdos, esa sensación dulcemente vivida o ese sentimiento exaltado, aunque sólo sea en la memoria, en ese lugar lejano donde habitan los sueños. La nostalgia no es triste, lo realmente triste es no tener nada que añorar.



3 comentarios:

  1. Hermosisimooooo profeeee Cariño usted le hace honor a su apellido usted es puro cariñooo y del bueno!!! que gratos leerla por que me la imagino en vivo y directo, siempre dejando la piel y alma en cada palabra que nos decia y eso jamas se olvida siga enseñando que nosotros somos el resultado de cada gota de sudor que nos dejó por mi parte le mando un fuerte abrazo y besos en la frente!!!

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    1. Gracias mil. Como te lo dije, que me recuerden con cariño es muchísimo, y que haya dejado algo en vosotros me da por bien servida.

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