sábado, 19 de noviembre de 2016

en defensa del español ¡...continuamos!



A finales de agosto del año pasado, revisaba conjuntamente con mi hijo (en ese momento con 14 años de edad), los dictámenes del Tribunal Constitucional, las leyes y la Constitución de España sobre lo relativo al uso de las lenguas y el respeto que debía tener el español, su trato en el uso y dictado en los colegios e institutos. Algo que en Cataluña es letra muerta, puesto que su idioma materno y vehicular para todo el país, es tratado como una “lengua extranjera”.

En aquel momento le expliqué que podíamos pedir por escrito la aplicación de los dictámenes en relación a la enseñanza en español en Cataluña, tanto del Tribunal Constitucional, como del Tribunal Supremo y también por parte del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, pero que eso podía a su vez tener costes. La respuesta de mi hijo, como la mencioné en aquella entrada del 31/08/2015 fue “si está en la ley, que se cumpla, yo no tengo problemas”. Recuerdo haber titulado erróneamente el artículo de ese día “Perdiendo el miedo”, dos semanas más tarde narraba como “ese miedo” sí estaba conmigo y había sido mi compañero de viaje mientras entregaba la carta en el Instituto donde mi hijo cursa estudios y en el Ayuntamiento de la localidad de Cataluña donde vivo.

Como lo he señalado y es algo que repito constantemente, es un absurdo mayúsculo que, siendo el español la lengua la vehicular y co-oficial de todo el Estado debamos exigir que nuestros hijos cursen el “porcentaje mínimo” de clases a la semana, que está estipulado por el Ministerio de Educación actual en un 25%. Y aún más, somos nosotros, los ciudadanos de a pie, sin el menor amparo del Gobierno de España ni sus instituciones, quienes hemos de solicitar ante las instituciones de la Comunidad Autónoma de Cataluña que se cumplan estos los mínimos legales. Sin duda, de traca.

He de relatarles, e intentaré ser breve, lo que ocurrió posterior a ello.
Casi inmediatamente de la entrega de la comunicación en el Instituto, fui llamada a una reunión a mediados de octubre del año pasado, cuando iniciaba el año escolar, la que se llevó a efecto con el Director del mismo y la Jefe de Estudios. 
Allí, otra vez sola me planté con mi carta y los dictámenes en los que me basaba. He de decir que todo transcurrió educada y cortésmente, pero sentía como ellos me invitaban “de forma sutil” a declinar mi solicitud, pues cumplían con las instrucciones del ‘Departament d’Ensenyament’ de la Generalidad de Cataluña. Con lo cual, no incumplían con ninguna ley o dictamen. Además de ello, mi hijo, quien dominaba ambas lenguas, no había tenido problema alguno en las clases de castellano. De cualquier forma, se ofrecieron a realizar evaluaciones a fin de estar al tanto de cualquier eventualidad al respecto, y que sería debidamente informada. Así mismo, todas comunicaciones dirigidas a mi casa, como padres y tutores legales, estarían en castellano.
Para que no se me pase lo importante, desde la dirección del Instituto me enviaron vía correo electrónico, según ellos, el “acta de la reunión mantenida”, que os “cuelgo” una parte de ella. 



A lo que respondí literalmente “echo en falta dos puntos, el primero, la razón de la misma que es la carta que os envié en relación al cumplimiento de los mínimos legales, con relación al dictado de castellano en el curso de mi hijo. La segunda, en el mismo sentido, vuestra respuesta reiterada que ‘ensenyament’ no les exigía tal cumplimiento y, que ustedes como centro, tomaban la decisión en relación a los resultados que vosotros teníais. Os agradecería que esto se reflejara en el acta porque fue algo en lo que insistí durante toda la reunión.”

Entretanto, el Ayuntamiento, quienes recibieron la misma carta y en igual fecha que el instituto, me hizo llegar una comunicación en la tercera semana de octubre de 2015, donde me informaban que mi solicitud se enviaría a los ‘Serveis Territorials’ de la Generalidad de Cataluña, “órgano competente para resolver en dicha materia”. Sin embargo, no es sino hasta el 27 de junio de este año, 2016, cuando el curso escolar había finalizado, que recibo una respuesta del ‘Departament d’Ensenyament’
A continuación, de nuevo, para no omitir lo importante de esta comunicación, os "cuelgo" dos partes de la misma: 





Así pues, luego de usar artilugios legales, me invitan "cordialmente" a usar las vías judiciales para solicitar el derecho a que se cumplan las leyes de España. Por lo que ante la imposibilidad cierta de actuar como persona anónima ante las autoridades catalanas, quienes siempre resolverán a favor del secesionismo y sus formas, no nos queda otra que seguir dando la batalla, pero en pequeño, en nuestro ámbito. Y he de decir que hemos ido ganando algún terreno, como dice la comunicación y los mencionados en la reunión en el instituto. Os cuento: 

  • Ante la solicitud de las comunicaciones en castellano/español, todas se han ido cumpliendo. Este año en concreto, cuando ha habido cambio de tutor, luego de recibir comunicaciones en catalán que debía firmar, a lo que me negué, enviando una simple nota para recordar los “acuerdos alcanzados”, a la semana siguiente, con disculpa de por medio, me fueron enviadas debidamente en castellano. 
  • Además, en virtud que por mi horario de trabajo no puedo asistir a las reuniones a media tarde, que planifica el instituto, solicité, como cada año una reunión con la tutora, reunión realizada en español, y le recordé estos acuerdos. 
  • Así mismo, en todas las reuniones y comunicaciones desde y para el instituto el idioma que se usa es el español, sin problema alguno.
  • Continúo vigilante del uso correcto del idioma español, y ante cualquier fallo, por acuerdo mutuo, deberán usar cualquier vía para que mi hijo mantenga, lo mejor posible, el nivel de su lengua materna, la segunda más importante del mundo. 


Quiero acotar un hecho “curioso”, por darle algún nombre. Cada año, el instituto planifica intercambios con otros de varios países de Europa, para el mejoramiento de sus alumnos en dos lenguas concretas, inglés y alemán. Cuando los chicos de los países visitantes están en el instituto, todas las clases se dictan en castellano. Mi hijo, a quien luego de casi 12 años en este sistema, le resulta extraño escuchar a la ‘cap de estudis’ hablar en castellano, y más, sus apuntes los hace en catalán siendo Él castellanohablante… cosas de esta, mi Cataluña bilingüe y diferente donde el castellano sigue siendo tratado como lengua extranjera, mientras se usa 'la llengua' para adoctrinar y enseñar una falsa historia, con falsos héroes y falsos hechos, impunemente contra España.

Quiero terminar con las sabias palabras de mi buena amiga y compañera de lucha, @mazelmind 


Aquí nos tendrán enfrente a las familias y a quienes nos representan. Y no nos vamos a cansar de insistir en evitar que quiten sus sucias manos de las cabezas de nuestros hijos."





sábado, 1 de octubre de 2016

guerreros del teclado



Que Caracas sea una de las ciudades más peligrosas del mundo es una noticia conocida tristemente por todos desde hace mucho, al igual que también lo son Maracaibo, Valencia, Barquisimeto o Maracay, por mencionar algunas ciudades de Venezuela. 
Como se ha vuelto una costumbre macabra, los hechos en mi tierra natal abultan exponencialmente la estadística fatídica de fallecidos por el hampa, calculada en más de 25,000 muertes al año. Pero a estos números grotescos debemos sumar aquellos quienes mueren por falta de medicamentos, por falta de insumos, por desnutrición, por hambre, por enfermedades otrora erradicadas como la malaria, que hoy hace estragos en un país sumido en la miseria. Vale mencionar a Arnoldo Gabaldón, médico y político venezolano, durante su gestión en el Ministro de Sanidad (años 40’s y 50’s) se ERRADICÓ esta enfermedad. Aún recuerdo pasar por la carretera de Morón donde existe una estatua al mosquito (Anopheles nuneztovari, zancudo en mi tierra). Como un recuerdo perenne que esa región fue en la última donde se conocieron casos (ya esporádicos) en la época de los 60's.
El sistema sanitario venezolano lleva años haciendo aguas. Sus médicos con una mística admirable, se dejan la piel sin apenas insumos. Algunos amenazados por esos "colectivos armados" cuando uno de los suyos llega herido de muerte. Conozco varios de estos médicos quienes no han tenido más opción que huir del país con amenazas muerte para con ellos y los suyos. En más de una oportunidad, desde este blog, y también en todas las RRSS, nos hemos hecho eco de una situación a todas luces insostenible.
Ante todo esto, escuchamos las declaraciones absurdas de un gobernador que le parece "normal" que los neonatos de un hospital se coloquen en "cajitas de cartón". ¡Vamos!, que solo queda decorarlas, azul, rosa, con flores, carritos...mientras los prematuros en riesgo no tienen tampoco incubadoras, catéter o jeringas, por mencionar solo algunos de los insumos vitales para su sobrevida.
En mi mente se repiten las palabras de aquella carta de una madre quien se suicidó al saber que tenía linfoma no Hodgkin. Se percató que sería una dura carga para su hijo, quien a su vez debía velar por sus propios hijos pequeños…sin medicinas, ¿cómo sobrevivir al cáncer? Le pidió perdón y decidió partir. ¿Cuántos más lo han hecho? ¿Están todos ellos en esas estadísticas?
Sí, este teclado desde fuera de mi patria, así como tantos otros, se ha transformado en denunciante de una situación que vive hora a hora esa Venezuela, donde se gesta un genocidio planificado desde La Habana, quienes dictan las pautas de lo que está sucediendo en América desde hace varios años. Venezuela ha vivido días terribles, en donde la represión y los muertos llenan las calles, por esta dictadura que no duda en actuar contra aquellos quienes llevan por arma una bandera y sus ideas. En esos momentos, como en febrero de 2014, fuimos nosotros, desde fuera del país que estaba absolutamente en un blackout informativo, quienes alertamos al mundo sobre lo que ocurría. Nos hemos unido a las voces de nuestra vecina y querida Colombia, denunciando que ese Pacto “por la paz” (sin paz), es una farsa, que llevará a asesinos al Congreso colombiano, con todas las garantías y sin concesiones, dejando la puerta franca de la Casa de Nariño a uno de los grupos terroristas más terribles que hemos visto actuar en estos últimos 50 años. Entre los “garantes” del pacto, los Castro y el NarcoEstado… con aplausos del mundo entero, de pie. No hay puntada sin hilo, en lo que pareciera un sinsentido, pues todo está milimétricamente planificado.
Luego de esa enorme concentración del día 1 de septiembre en Caracas, muchos nos sentimos frustrados al ver que NADA cambia. La Asamblea Nacional (AN, antes Congreso de la República) es hoy por hoy un cascarón vacío, leyes con ruta a ninguna parte. Esa oposición que ha tratado como "demócratas" a los dictadores, quienes son teledirigidos desde La Habana. Leo "voces" desde dentro de esa pseudo oposición quienes mencionan que esto aún no es una dictadura. Es que tener asesinados, desaparecidos, presos políticos, represión, exiliados debe tener un nombre distinto que desconozco.
Al concluir la manifestación del 1 de septiembre, luego de los discursos de rigor por parte de los diferentes líderes de la oposición, decidieron que TODOS debían volver a sus casas. Sí, también esos indígenas quienes habían caminado por durante días desde el Amazonas y el Estado Bolívar. Que habría un “cacerolazo” y protestas de 10 minutos cada día. Seguramente esas personas quienes estaban al día siguiente y desde tempranas horas de la madrugada, salieron de las colas para “estas particulares” protestas (con cacerolas respectivas). La frustración que generó en muchos, en ese pueblo que marchó, o que lo hizo desde diferentes ciudades del país y del exterior, luego conllevó a duras críticas. Y rápidamente, esos líderes de la MUD, quienes representan a una parte de este país descalificaron a quienes les criticaban. Es más, a quienes estamos en el exterior por diferentes motivos, todos válidos, algunos de nosotros en el exilio, nos llamaron “guerreros del teclado”. Hace pocos días, uno de estos líderes, quien no ha dudado de asumir posturas, gestos y hasta la forma de hablar de “aquel líder supremo”, nos ha dado un nuevo nombre: pantufleros. Y más aún, aquellos que han llamado a la desobediencia civil también han querido desacreditar a quien lo ha mencionado como arma de lucha.
Pero, ¿qué le decimos a la familia de Franklin Brito quien “murió” en nombre de esa desobediencia civil, que la suya fue una farsa? ¿Qué le decimos a los cientos de jóvenes encarcelados en 2014, cuando luchaban por sus ideas de democracia? ¿A todos aquellos que han perdido la vida en estos 18 terribles años? ¿A los presos políticos? ¿Qué le decimos a María de Lourdes Afiuni?, quien no dudó en actuar apegada a la ley y por ello ha sido encarcelada por orden de Hugo Chávez, y además ha sido callada y vejada duramente… ¿Que la desobediencia civil de todos ellos no es válida? Les digo, es tan o más digna que la de muchos de nosotros, de eso no tengo dudas.

Pero tampoco duden que esta “guerrera del teclado” continuará denunciando aquí y ahora lo que pasa en un país lleno de censura y miedo, con una represión que encarcela por opinar. El Narcoestado se ha adueñado de Venezuela, el Narcoterrorismo avanza a pasos agigantados en diferentes partes del mundo. Desde aquí, seguiremos dando la pelea.


domingo, 28 de agosto de 2016

Pensionados y jubilados venezolanos en el exterior, un drama propio y ajeno



He intentado escribir estas líneas desde hace tiempo. Pero tal vez la emoción y el razonamiento se mezclan, y no me han permitido concluirlas.
Y es que justamente hace un par de días se han cumplido dos meses de la muerte de Ana Patricia Álvarez Martínez, una luchadora como pocos, un ejemplo para muchos quienes estamos en este exilio obligado de nuestro país de origen, Venezuela. Pues, aunque Ana Patricia nació en Asturias, vivió en “su” Venezuela desde muy pequeña, donde trabajó en diferentes empresas, una de las cuales la llevó a representarle en su España natal durante la Expo Sevilla de 1992.

Mi querida Ana Patricia murió esperando la pensión del seguro social. Constantemente denunciaba las dilaciones que siempre sufría para recibir el derecho a un dinero aportado durante su desarrollo laboral. En la última ocasión estuvo seis meses sin éste. Meses durante los que luchó por la vida y un trasplante de pulmón que no fue exitoso. Meses de desgaste, de apenas respirar y sin embargo, no dejaba de denunciar casi diariamente que más de 3,000 pensionados, como ella, no recibían jamás a tiempo y por varios meses lo que está contemplado en el convenio bilateral firmado entre Venezuela y España, el 12 de mayo de 1988 y en vigor desde el 01 de julio de 1990.

Hace poco tiempo leí un “lamento” de una amiga hermosa. Señalaba en su muro de Facebook el cansancio y la angustia que le producía el trabajar en una época donde debía estar “disfrutando” su jubilación bien ganada. Actualmente debe “cuidar cada trabajo que consigue, así éste sea mal remunerado” pues lleva más de 14 meses sin el derecho a recibir su pensión, la que cotizó por años. Ese día recordé la historia de unos profesores universitarios que viven en Perú, ambos de la 4ª edad, enfermos y con meses sin recibir la jubilación, pues el gobierno decidió que a los jubilados universitarios no se les permite obtener el derecho de cambiar su dinero en divisas.
Existen miles y miles de historias en todo el mundo. Y a pesar de las diferentes vías de protesta ante el Gobierno Venezolano, no han obtenido respuesta alguna ante el reclamo de sus derechos. Muchos de estos jubilados y pensionados recurren a una página web que han creado para organizadamente dirigir su lucha.

El convenio entre España y Venezuela, antes mencionado contempla literalmente en su artículo 2:

A) En España:
A la legislación que regula el Régimen General y los Regímenes Especiales que integran el Sistema de la Seguridad Social en lo que se refiere a las prestaciones por:
a) Incapacidad laboral transitoria en casos de enfermedad común, maternidad y accidente no laboral.
b) Invalidez.
c) Jubilación.
d) Muerte y supervivencia.
e) Accidentes de trabajo y enfermedad profesional.
B) En Venezuela:
A la legislación que regula el Régimen del Seguro Social en lo atinente a las prestaciones en caso de:
a) Incapacidad temporal.
b) Incapacidad parcial o invalidez.
c) Vejez.
d) Sobrevivientes.
e) Asignación por muerte.
Con lo cual, a mi modo de ver, el Gobierno Español debería exigir el cumplimiento del mismo para con personas que están viviendo en su territorio, muchas de las cuales tienen doble nacionalidad, siendo hispanovenezolanas.
Diversos medios se han hecho eco de las denuncias de estos pensionados y jubilados. En el mismo sentido, las diferentes asociaciones Jubilados/Pensionados de Venezuela residentes en el exterior, se han dirigido ante el Presidente del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, IVSS, el Sr Carlos Rotondaro, sin obtener respuesta. En la misiva refieren textualmente “el uso, goce y disfrute de las pensiones de retiro derechos humanos inescindibles…artículo 337 constitucional. Concordado a derechos inalienables que los artículos 19, 23 de la Carta Magna prevén; a garantías sustentadas en la progresividad de los derechos humanos y a los desafíos de la Agenda ONU de cara al 2030, suscrita por Venezuela”.
Adicionalmente, el Diputado ante la Asamblea Nacional (antiguo Congreso de la República), Luis Florido, como presidente de la Comisión Permanente de Política Exterior, se ha dirigido en dos ocasiones al Centro Nacional de Comercio Exterior (CENCOEX), quien administra “la autorización y uso” de las divisas en Venezuela (antes CADIVI, desde 2002 creado para el estricto control de cambio). El Diputado Florido, en nombre de la Asamblea Nacional, tampoco ha obtenido respuesta para ninguna de las dos comunicaciones.
Este 1 de septiembre habrá una gran toma de Caracas, a su vez se darán marchas en toda Venezuela en defensa del Referéndum Revocatorio, con la esperanza de dar fin a estos más de 17 años de dictadura, desde Hugo Chávez a Nicolás Maduro, sin olvidar el riesgo que ello conlleva, toda vez que los DDHH son letra muerta en mi país. 
Casi paralelamente en diversas ciudades en el exterior se realizarán marchas o manifestaciones, particularmente el 3 de septiembre, en Barcelona, donde estaremos todos, no solo por el revocatorio y que se reabra el registro electoral en todos los consulados. También estaremos por ellos, por esas personas que tanto han dado a aquella Venezuela que muchos aun recordamos, la de los 40 años de democracia y mucho antes, ese país que abrió las puertas a tantos, por los Pensionados y Jubilados. 

Va por ti, Ana Patricia, tu lucha sigue con nosotros. 





miércoles, 20 de julio de 2016

60 por minuto



Frontera Colombo-Venezolana
Julio 2016
En la última semana, tanto los medios de comunicación como las redes sociales han estado llenas de imágenes de venezolanos cruzando los puentes Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, que dividen la frontera Colombo-Venezolana.

Se estima que por día han pasado unas 30,000 persona en la búsqueda de víveres, alimentos básicos y medicinas. Se dice también que un 15% de ellos no ha vuelto a una Venezuela, un país que vive su momento más aciago en toda su historia republicana.
Entretanto, hasta hace muy poco, de este lado del Atlántico luego de una campaña electoral poco ortodoxa, los españoles se preguntaban hasta cuándo Venezuela era un tema que llenaba las noticias y no tanto el día a día de lo que ocurre a sus ciudadanos. Luego de ello, no entienden cómo de un plumazo ha desaparecido de la boca de los políticos. Y es que Venezuela pareciera un tema fuera de lugar para el incrédulo, o quien desconoce parte de la historia ha unido a los dos países.

Aparte del financiamiento que han recibido quienes ahora forman parte de Podemos a través de CEPS, lo que ha sido probado hasta por el Parlamento Venezolano, antes Congreso de la República y ahora Asamblea Nacional (AN). La relación entre ambos países existe no sólo por el Descubrimiento y la Conquista, sino que hay hechos mucho más cercanos. Desde mediados del siglo XX y por unas tres décadas, Venezuela fue el destino para más de 1,000,000 de españoles que le tomaron como segundo hogar, sirvió refugio para ellos y soporte para quienes vivían en una España recién salida de la postguerra y en plena dictadura franquista. Así pues, en ese país sumido ahora en desabastecimiento y miseria, hay mucho más que los 200,000 connacionales que ha mencionado el Gobierno en funciones. Unos españoles que en un momento determinado podrían solicitar “asilo” en su propio país.

Los cierto es que durante 17 años de CastroChavismo, el sistema productivo y empresarial fue acabado a través de la llamada expropiación, que realmente fue confiscación y robo de los bienes privados (incluyendo los de esos hispanovenezolanos). Destruyendo una red que en algunos rubros cubría las demandas del venezolano, en otros una parte de ellas y algunas eran objeto de exportación.

Adicionalmente, en un hecho sin precedentes para la vida de Colombia y Venezuela, la frontera fue cerrada durante 11 meses. A inicios julio, después de la actuación de más de 500 mujeres contra la Guardia Nacional en el Puente Simón Bolívar, la frontera fue reabierta, para asombro de muchos y beneficio de pocos. Pero, esas más de 150,000 personas que han logrado llegar a territorio colombiano a la fecha de hoy ¿Cuánto han tenido que ahorrar para ello? ¿Cuánto tiempo les puede durar el litro de aceite, el paquete de papel sanitario, el kilo de arroz o las galletas para los hijos? ¿Quién  o quienes se benefician de todo cuanto ocurre? ¿Por qué se permite ahora este paso?
Si pensamos fríamente e intentamos responder estas y otras muchas preguntas podríamos toparnos con una realidad terrible.

Mientras tanto, muchos en la Venezuela de la Revolución “bonita” mueren en las colas buscando medicamentos para sus enfermedades crónicas, como hipertensión diabetes, hipotiroidismo, o hasta cáncer, pasando a ser parte de una fatídica estadística, que nadie toma en cuenta. Otros fallecen en manos del hampa, estimándose unos 28,000 al año. Porque para el venezolano común nada ha cambiado, y todo, aunque parezca imposible va a peor.

Volvemos a las preguntas, y me quedo con las dos últimas. Y es que para los ojos de esta exiliada, pareciera una jugada propia de los maestros del ajedrez, cuyo tablero se sostiene desde la Isla de la felicidad y mueven los hilos de una “paz sin paz” que se acuerda en La Habana, callando las voces de los venezolanos, muchos ahora preocupados por llegar a la frontera, para pasar a formar parte de esas 60 personas por minuto que ingresan al Norte de Santander. Todo va ocurriendo bajo la atenta mirada de las FARC, quienes controlan amplios territorios en Colombia y Venezuela, con pactos conocidos con el CastroChavismo.

En la medida que busco respuesta a mis preguntas, otras dudas me van asaltando en el camino.  Si no es permitido el uso del bolívar fuera de las fronteras de Venezuela, por el control de cambio instaurado por Chávez en 2003 ¿Quién permite el “cambio bolívar-peso”?, ¿Cómo se gestiona ese cambio y quién lo administra?

Y es que lo que voy narrando no forma parte del “realismo mágico” iniciado en los libros de Arturo Úslar Pietri. Para quienes están lejos del día a día del venezolano, puede que todo esto parezca un mundo kafkiano, que lo es. Pero aparte de ello, debemos remontarnos días atrás, cuando Shannon, representante de Obama, y Rodríguez Zapatero, como delegado de la Unión Europea (recuérdese), se reunieron con Raúl Castro y se delega en el General Vladimir Padrino solucionar el “problema del desabastecimiento” en Venezuela. Padrino pasa a ser el poder tras un Maduro, quien es poco más que una marioneta en Miraflores (nombrado por Chávez y los Castro como sucesor del primero). Entonces es aquí cuando la “revolución” muestra una cara más amable en plenas horas bajas, reabre las fronteras, dialoga con la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y la AN, desde diciembre en manos de la oposición. Digamos, como si se iniciara una transición sin transición, porque seguirán gobernando los Castro, esta vez con la venia de USA y la UE, los mismos de la paz sin paz en Colombia.

Pero que no se nos olviden las imágenes de los hospitales sin insumos, los anaqueles sin víveres, las farmacias sin medicinas, o la de miles de venezolanos cruzando la frontera.
En esta ocasión la movida es de un caballo. La siguiente, ¿tocará un peón?