martes, 24 de febrero de 2015

sólo 16 años


Hace unos días me reclamaban, quizás con razón, que debía centrarme un poco más en lo que estaba viviendo España. Que no es que no sea grave, ni siquiera importante, sino urgente. Con esa amenaza que va in crescendo sobre su cabeza, como la espada de Damocles. Donde hay quienes se niegan a ver el verdadero peligro que esconden unas palabras que a veces parecieran suaves, pero que esconden el "odio tras su sonrisa", eso es Podemos. Unos  sátrapas que han sabido "cobrar" y muy bien del erario público de los venezolanos, quienes son co-responsables de todo cuanto hoy sucede.
No puedo olvidar que una de sus asesorías ha estado justamente en el "cómo" infiltrar la oposición de mi país, de llegar "ladinamente", entre supuestos médicos para atender estudiantes que estaban en huelga de hambre. Cómo éstos fueron detenidos, vejados y violados sus DDHH. Algunos de ellos permanecen tras las rejas, otros esperando juicios, muchos con sus libertades cercenadas, como la de un país que vive también tras las rejas, una isla en pleno continente. 

Ahora, como hace justo un año, siguen asesinando estudiantes en las calles de mi tierra. El derecho más sagrado, el de la vida es una utopía, aprisionan personas, pero no pueden encarcelar sus ideas, entonces recurren a asesinarles. Armas contra banderas, esa es la consigna. 
Van 16 años de régimen Castro-Chavista. Quizás más de 16 veces al día lo digo y lo escribo. Quizás más de 16 personas son reprimidas por hora, por ciudad, por pueblo, por familia. Tal vez más de 16 historias de robos, secuestros, heridas, vejaciones, asesinatos nos rondan la memoria por minuto. 

16 años. 
Esa es la edad del niño que han asesinado hace tan solo unas horas, su sangre quedó sobre el asfalto en las calles de San Cristóbal. No había conocido otro régimen que éste impuesto por Hugo Chávez Frías, apadrinado por los viejos Castro, a quien el mundo "ha reído" sus gracias y sus formas.
Hermano de Kluivert Roa,
asesinado, 24 de febrero de 2015
San Cristóbal, Venezuela. 
16 años, y ya como otros ha dado su vida por querer un mejor país, sin quizás haber tenido conciencia que ese país existió, pero lo hemos olvidado.  
Hace un año asesinaron a Geraldín Moreno, junto a Bassil, Génesis, Alejandro, Juan, Glidis, Luis, Eduardo, Jesús, Deivis, Elvis, Doris, Julio, José, Antonio, Arturo... son solo 16 nombres de más de 43 venezolanos que fueron asesinados durante un mes, febrero. 
Mucho más de 16 familias quedaron eternamente marcadas por la falta, por una herida abierta en una tierra que se las recuerda cada día. Un país dividido, con el odio como gasolina, incendiado semana a semana por un Chávez quien dejó la violencia como método de su "gobierno", desde hace más de 16 años. Quien dijo durante años que gobernaría a Venezuela hasta el "2016". 

Maduro bien remata la faena de su predecesor, se gana el puesto con honores siguiendo los lineamientos de la dictadura más larga y sanguinaria conocida por el continente americano, la de Cuba. 

Dos días atrás, en una entrevista a Rosa Orozco, madre de Geraldín le preguntaron por la fuerza de su mirada, y por su luto, ojalá se hagan nuestras sus palabras:  
"Cuando este sistema de gobierno caiga y se haga justicia tocaré fondo. De momento no tengo tiempo para eso". 


domingo, 15 de febrero de 2015

"...necesario es vencer". Febrero.


¡Y llegó febrero!
Pareciera una frase hecha, pero cuando llega el segundo mes del año para mi, y para mi familia tiene un dulce significado, el cumpleaños de mi madre. Y que conste, no es porque sea la mía, pero es la mejor madre del mundo (claro está). Mami siempre nos ha enseñado con la palabra justa y el ejemplo, siempre con el ejemplo. No sólo a ser madre, que lo ha sido un poco de sus hermanos a pesar que apenas les distancia en edad, de nosotros sus hijos, de sus alumnos, a quienes ha enseñado siendo estricta pero justa, exigiendo siempre en la medida que daba, y era mucho.
Nos ha mostrado que todo se logra con trabajo honrado. Que los principios no se negocian nunca y debemos mantenernos firmes a pesar de todo.


mi madre en nuestra querida UCV
Mami, toda una cyberabuela, vivió la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y su caída, con la huida del país en una Caracas que perfilaba como una de las capitales latinoamericanas de mayor importancia.
Nos enseñó a valorar la democracia, con sus defectos pero con sus muchas virtudes.
Nos enseñó, junto a mi padre el valor del estudio, esa oportunidad de oro que teníamos gracias a ellos, a aprovecharle al máximo, pues era siempre "nuestro seguro de vida".
Nos lo enseñó con el ejemplo, pues tuvo que terminar los suyos, luego de aparcarles un tiempo por tener cuatro chiquitos que atender. Fuimos testigo de su esfuerzo diario, de levantarse a coger sus libros a las 3 am, para a las 6 dejar todo a punto, nosotros al colegio y ella a la universidad.

No olvidaré nunca el momentazo, pero aun más, el orgullo enorme cuando vi a mi madre subir al paraninfo a recoger su título de Docente en Matemática Pura. Es que no era sólo un papel escrito con su nombre y firmado por aquellas autoridades, sino todo lo que representaba. Eso quedó grabado en la retina de todos nosotros, junto a los madrugones, los fines de semana presentando exámenes de horas y horas, sus compañeros de clases y luego colegas de trabajo, la dedicación, la mística, el esfuerzo.
Ahora, cuando Venezuela vive sus horas más aciagas de la historia. Mi mami desde esa patria querida y golpeada sigue allí, entre dificultades, enviándonos mensajes, intentando mantenernos informados de todo cuanto ocurre, la noticia siempre al día, porque ella siempre lo está, con redes sociales incluidas.
Llega febrero y es el cumpleaños de mamá. Una fecha dulce y que nos llena de alegría, porque celebramos la vida. Damos gracias a Dios por tenerle aun junto a nosotros, y por habernos dado tan preciado regalo.

Mes de febrero, y mi patria también se llena de fechas con hechos importantes, muchos de ellos se recuerdan porque hay hondas cicatrices, muchas vivas, aun sangrantes, que han sido el inicio de ésta aberración que hoy se vive.
Sí, mi patria bonita, con paisajes de ensueño que pudieran ser la envidia de muchos. Con montañas de nieves eternas, más de 3 mil kilómetros de costas caribeñas, tepuyes mágicos en una sabana que embruja, eternamente verde, con llanuras donde se nos pierde la vista, entre lo sublime y lo profano, la civilización y la barbarie, como bien dijo el gran Rómulo Gallegos. Salinas increíbles y paisajes llenos de atardeceres mágicos entre la melancolía de una serenata.
Esa fue la patria bonita que conocí, la llamada Venezuela, sin nombres agregados, banderas y escudos cambiados, historia que han tergiversado para complacer megalómanos, para adoctrinar una sociedad día a día.
Y es que repito una y mil veces, yo nací y crecí en democracia. Esa que fue ejemplo para América Latina, y también fue apoyo para esta España que ahora vivo.

Aquel llamado "viernes negro", también ocurrió en el mes de febrero. Era presidente Luis Herrera Campins y el 18/02/1983, ocurrió la primera gran devaluación de la moneda, el Bolívar, que parecía fuerte pero con cimientos de barro. Los deberes no habían sido hechos. ¿Sembrar el petróleo?, apenas. Justo antes del de Herrera, el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez se basó en la opulencia económica, nacionalizó el petróleo, hubo obras de gran envergadura pero no se educó a la población en lo importante, producir, y aun mas, ser productivos. Donde el Estado debe ser el garante de la educación y la salud, que son las mayores y mejores inversiones de un país. No, no se hizo.
El "Viernes Negro" fue una consecuencia y no la causa de la debacle económica. Tal vez, si Luis Herrera hubiese asumido la devaluación inminente de la moneda desde el inicio de su presidencia, no hubiese tenido las consecuencias terribles a lo que llevó todo aquello. Ha sido como una gran bola de nieve creciendo hasta hoy, pero a velocidad imparable desde hace 16 años.


Luego de ese "Viernes Negro" se inició aquello de "producir en Venezuela", un poco debido a las limitaciones de importación, así que aprendimos a consumir lo que se producía. Por ejemplo, la industria del calzado, con los inmigrantes italianos, hicieron que nuestra producción se vendiera en el mundo y compitiera con los mejores, sin más. Uno de los estados, Portuguesa, se convirtió en el granero de Venezuela. Pero ello no fue suficiente, porque la corrupción en altos, medios y bajos cargos seguía carcomiendo la democracia. Herrera vivió y murió sin haber robado, pero también sin haber puesto coto a quienes estuvieron cerca de Él y si lo hicieron. A veces no vemos lo que tenemos enfrente. Eso no debe ocurrirle nunca a un presidente, pues no se le perdona jamás.

Justo el 2 de febrero de 1984 hasta la misma fecha 5 años más tarde, gobierna Jaime Lusinchi, quizás una de las épocas más lúgubres del período democrático. La corrupción, el "enchufe", llamado en Venezuela "palanca", se instaló como medio de vida no solo en la política. Llenó todos los espacios, desde la misma presidencia de la República.
Es Carlos Andrés Pérez quien asume su segunda presidencia al concluir la de Lusinchi. Un acto exuberante inició la toma de mando. Para vergüenza de muchos, allí estuvo Fidel Castro. Logro recordar cómo más de 5 u 8 coches negros blindados salieron de un avión de Cubana de Aviación, fungían de caravana y cuidaban al dictador que era tratado con honores de jefe de estado. Ojalá pudiéramos borrar de un plumazo todo aquello. Pero apartando "eso", para ser justos, y jamás he sido socialdemócrata, la segunda presidencia de Pérez estuvo marcada por medidas económicas que debían tomarse. Ese mismo mes, sus ministros se percataron del desastre económico, e implantaron medidas que iban desde un nuevo precio de la gasolina, lo que afectaba toda la vida del país, era un "ajuste total del cinturón" en casi todos los niveles. Medidas que a mediano y largo plazo hubiesen calado en el entramado social y económico venezolano para bien. Más el "pueblo" no lo entendió así. Antes de finalizar ese mes de febrero de 1989 llegó el llamado Caracazo, un estallido social de grandes magnitudes, en muchos sentidos. Sus consecuencias, aun las vivimos.


El primer y gran fallido golpe de 1992 fue el 4 de febrero. Salía a la palestra, luego de estar escondido cobárdemente en el Museo Militar Hugo Chávez, uno más, quien al ser "atrapado" tuvo su momento de gloria, con aquellas palabras que recordamos de memoria: "compañeros, por ahora los objetivos no han sido logrados".
4 de febrero, fecha convulsa que llenó de muertos inocentes las calles de mi patria. Los golpistas fueron a prisión, pero sin juicio ni pena, Caldera, en su segundo mandato, le otorgó el "sobreseimiento".
Desde que Hugo Chávez tomó la presidencia de la República por vías democráticas para instalar una dictadura, un 2 de febrero de 1999, desde entonces se "celebra" esa fecha terrible. Se "dice" que hubo más de 200 muertos, sin contar heridos. Pero a ciencia cierta, esas son cifras que maneja el Ministerio de la Defensa. Números que tal vez, algún día sean divulgados. Pero "por ahora" no son ni siquiera mencionados.

Un par de días atrás fue 12 de febrero, en Venezuela se debería celebrar el día de la Juventud. En 1814, Boves, de las Fuerzas Realistas, intenta hacerse con el mando de la ciudad de La Victoria. Las Fuerzas Patrióticas habían llegado en agosto de 1813 de la llamada Campaña Admirable, por todos los Andes. El General José Félix Ribas al mando, con poco más de 1000 niños de colegios y seminarios dan la cara y ganan la batalla a un ejército mejor armado, y con mayor y mejor experiencia. Sin lugar a dudas, ese debería ser un gran día.
Pero ya Venezuela no le celebra. Está de luto, y lo hace aun más desde 2014, cuando mueren ese 12 de febrero y los sucesivos más de 43 jóvenes en las calles del país, ante el silencio cómplice internacional. Ese 12 de febrero se vuelve un día para no olvidar. Otra vez es nuestra Juventud quien salió a la calle a reclamar la libertad y la democracia.
A partir de esa fecha, familias han quedado marcadas por la tortura que han sido objeto más de 1000 venezolanos. Leopoldo López se entrega a las fuerzas del régimen el 18 de febrero, se vuelve el preso más emblemático, pero uno más de los presos políticos que hoy están en celdas de prisiones militares y civiles.
A partir de ese mes, han ido reprimiendo más y peor. "Privando de libertad" sin juicio alguno, o en caso que lo hubiere, sin juicio justo.
SEBIN se vuelve una palabra común, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, el servicio del régimen. Allí les llevan. Bajo la Plaza Venezuela, pleno centro de Caracas, en "los sótanos del SEBIN" están sin respeto a los DDHH varios estudiantes presos. Incomunicados. Bajo una tortura constante. En La Tumba, un nombre más que lapidario para ellos, los suyos y para nuestro país.
No ven la luz del sol. Y pareciera que la patria va de sus manos.


Llegó Febrero. Pero en mi tierra, como hace años, ya no se dibujan banderas para celebrar el Día de la Juventud. Aunque la batalla se sigue dando en las calles, o con el ejemplo de quienes tenemos de referentes, quienes van en contrasentido en nuestro particular mundo kafkiano.
Llegó Febrero.
Dentro de toda esa incertidumbre, recuerdo a mi patria. Sé que está allí, donde siempre, entre los míos, con mi madre, su amor y cómo no, celebrando su vida, su cumpleaños.


"No podemos optar entre vencer o morir, necesario es vencer", José Félix Ribas.