miércoles, 30 de octubre de 2013

Lo nuestro, Mario Benedetti

Avanzamos metidos en lo nuestro tu secreto que es mío 
mi secreto que es tuyo 
sin problemas las pasiones se unen 
con fuerza interior 
todo lo compartimos en el sueño 
oscuro con oscuro 
cuerpo a cuerpo 
a veces son ternuras del espíritu 
abrazos con candado 
si enfrentamos de apuro al espejo 
la sorpresa lo empaña 
sus ojos son los nuestros 
quién lo duda 
mejor dicho una copia clandestina 
por eso es tan ajena la mirada 
no queremos abandonar lo propio 
así que no nos vengan con destellos extraños 
avancemos metidos en lo nuestro 
tu secreto que es mío 
mi secreto que es tuyo
 

martes, 29 de octubre de 2013

La aventura de Ítaca, por Roberto Giménez

En este mismo Editorial la pasada semana (mayo 2012) señalábamos seis principios de Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, aplicándolos a la crisis actual en que se nos quiere hacer ver que la culpa no es de nadie en particular, sino de todos en general, por haber gastado más de lo que deberíamos. Es una hábil técnica propagandista que busca primero la aceptación de la culpa y en consecuencia la resignación. Estas técnicas de propaganda son enormemente eficaces. En el decálogo de Goebbels, en realidad son once principios, hay un séptimo que también es utilizado por los demagogos en estos días de pesares y de temores, a saber:
 
Es el Principio de la exageración y desfiguración. Y se trata de convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en una amenaza grave para la comunidad nacional. Exagerar la amenaza para que la piña esté más compacta.
 
Y la película que los goebbelianos de nuestros días están fabricando es que a partir de la aprobación de la ley de estabilidad presupuestaria el Estado va a intervenir las autonomías que no hagan los ajustes que se necesitan. El mensaje es que esta ley de estabilidad se ha redactado contra nosotros, ya que Catalunya (y también Andalucía) es la china en el zapato de la uniformidad que pretende el PP. A modo de ejercicio de distracción, primeramente intervendrá una autonomía menor en manos del PP a modo de ejemplo y argumento preventivo para, posteriormente, ir a cazar la pieza mayor realmente buscada. No se atreverán con el País Vasco, porque allí está ETA en la reserva activa, pero sí con la pacífica Catalunya. Y como ya ha anunciado Francesc Homs, portavoz del Govern, esta vez no vendrán con tanques sino con interventores…
Los propagadores de esta trama digna de una patología en fase aguda de la paranoia, los Salvador Cardús i Cía, dan un paso más allá y ya desean que el propio Estado español sea intervenido por Bruselas bajo el principio de que contra peor le vaya a España, mejor le irá a Catalunya, porque una intervención de Europa a España provocará una intervención general de la Administración Central del Estado sobre las comunidades y esto pondría patas arriba el Estado de las Autonomías y el mismo sistema constitucional, y que toda esta arquitectura política podría convertirse en una especie de Titanic naufragando en la tempestad en un mar desconocido e impredecible… Y de esta forma Catalunya, con un bote salvavidas de remeros liberados de la esclavitud, pudiera salvarse navegando audazmente, contra viento y marea, hacia la mítica Ítaca.
Quienes defienden esta aventura hacia lo desconocido un consejo: lean la Odisea de Ulises en su viaje de retorno a la isla patria. Léanla y sabrán que en la epopeya clásica de Homero, Ulises llegó a la Itaca deseada, y pudo volver a abrazar a su amada Penélope, pero el naufrago llegó solo a la isla. Único superviviente. La tripulación entera murió en una trágica aventura que les llevó al fondo del mar en un viaje hacia el infierno.
 
Las técnicas propagandistas de Goebbels son tan devastadoras hoy como hace setenta y cinco años, y la aventura de Homero en busca de la mítica Itaca, también.

Autor: Roberto Giménez, Revista del Vallès. Cataluña, España. Mayo 2012
@rgimenezgracia
Quiero agradecerle a Roberto Giménez la gentileza de cederme el artículo para publicarle en este blog.

sábado, 26 de octubre de 2013

La víctima podrías ser tú


Quizás los hechos que nos suceden en los últimos días nos abruman, nos emocionan, nos llenan de ira, rabia, llanto, impotencia. Lo digo desde una posición extraña, pues lo que ocurre pudiera ser ajeno a mí. Más sin embargo, cuando hay pérdida, dolor, ese vacío que queda en familias truncadas por la violencia, sin explicación alguna, se siente un nexo, un lazo que pudieras no entenderse, pero existe.

Tal vez no puedo ser ajena porque mi país natal, Venezuela ha tenido un convenio con España, el cual fue firmado bajo la presidencia de Carlos Andrés Pérez y Felipe González respectivamente, quienes a su vez fueron grandes amigos, pues éste último se formó políticamente en gran medida bajo la protección y tutoría del primero. Bajo este convenio una serie de Etarras fueron llevados a Venezuela empleando un término que nos resultó extraño para los venezolanos, llegaron en calidad de “deportados”, y actualmente poseen la doble nacionalidad. A su vez, mucho se ha “especulado” sobre la relación entre la FARC y ETA, con el régimen de Hugo Chávez y también el actual. Es por ello que el tema no me es extraño, me llega de cerca.

Venezuela está viviendo una ola de violencia que arroja la cifra espantosa de más de 10 mil muertes al año por esta causa. Actualmente el desabastecimiento, luego de acabar con el sistema productivo y la seguridad alimentaria del país, es lo que prima.

Muchas veces pienso que me muevo entre dos mundos diametralmente distintos, entre dos husos horarios, dos maneras de vivir, aunque sin duda alguna compartimos un mismo idioma y parte de una historia que nos une.

En este momento siento que mis realidades se mezclan, se unen de alguna manera. Estrasburgo, el Tribunal de los DDHH, la violación de estos derechos para con las víctimas de ETA, favorecer a los victimarios quizás sea el punto de inflexión, esto que desgraciadamente nos une.

Siempre tengo a mano la Declaración Universal de Derechos Humanos firmada el 10 de diciembre de 1948. Creo que hoy es más pertinente que nunca. Vale la pena releerle. La declaración, previamente a mencionar cada uno de los 30 artículos, tiene una serie de considerandos, el primero, llama la atención por su contenido “Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”, además de ello, el artículo 3 menciona literalmente la “Todo individuo tiene derecho a la seguridad de su persona”. Entonces viene la pregunta, ¿cómo podrá el gobierno como garante de estos derechos responder ante la seguridad de los habitantes de España?

La sociedad no puede ni debe dejarse dividir entre quienes están o no a favor de las víctimas, quienes han muerto de forma violenta y sus seres queridos que viven el día a día sin su presencia. No podemos permitir que nos dividan entre buenos y malos porque no lo somos, formamos parte de una sociedad con deberes y derechos. Cualquiera de nosotros puede estar en los zapatos de las víctimas en algún momento de su vida, ahora me pregunto, ¿estamos dispuestos a ello?


Me permito dejarles el link a la página de la ONU donde pueden releer los DDHH, cada uno de sus 30 artículos y las consideraciones previas.

http://www.un.org/es/documents/udhr/


miércoles, 23 de octubre de 2013

Qué difícil es hablar el español, Juan Andrés y Nicolás Ospina


"Dedicado a todos en América y España, a toda la comunidad hispanoparlante, la diversidad cultural, la riqueza del lenguaje y las personas que intentaron hablar español alguna vez y no lo lograron."  Juan Andrés y Nicolás Ospina


Un par de hermanos, excelentes músicos colombianos, nos deleitan con esta canción que nos muestra en pocos minutos con unas cuantas palabras y de forma simpática y particular, la enorme riqueza de nuestro idioma.

Vale la pena escucharles, un vídeo de poco mas de 8 minutos que nos arrancan espontáneas sonrisas y hasta carcajadas dejando volar nuestra imaginación y viajando con ellos a los diferentes países que hablamos esta lengua que nos une.