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lunes, 25 de enero de 2016

Venezuela se muere, bajo la responsabilidad de todos.


Hay días en los que recuerdas con más vehemencia la calidad de extranjero. Una situación que viene de la búsqueda de un destino mejor para algunos, la sobrevivencia para otros, e incluso, para tantos la “salida” ante una situación política que ahoga, que impide progresar o que puede llevar a perder la libertad.
Es una condición que implica alejarte de los tuyos, de tus olores, tus sabores. El acento se vuelve extraño, la palabra patria queda entre el recuerdo de lo vivido y esos símbolos que llevas como estandarte de vida.

En pocas ocasiones en estos 11 años me he sentido extranjera, he de decir que probablemente sea una afortunada. Pero basta que alguien toque tu patria o a tus coterráneos de forma despectiva, eso hace que reacciones como fiera herida a defenderlos. La sensibilidad es distinta. Es parte de tu piel, de tu ADN, de lo que eres.

Venezuela lleva 17 años de dictadura, va muriendo progresivamente. La situación sanitaria y de alimentación está en límites insospechados, de absoluta emergencia, que en teoría deberían hacer actuar a organismos internacionales. Pero todos están asombrados que ello ocurra en un país que era distinto, que supuestamente es rico, pero terriblemente pobre para su población. Se mantienen impávidos y sin reacción.

Pareciera que muchos olvidan que Venezuela entre los años 50’s y 70’s recibió a más de dos millones de europeos en la postguerra, con una política de puertas abiertas donde se les permitía trabajar y adquirir la residencia casi de inmediato. De ellos casi un millón de españoles. Después de la revolución cubana, desde la Isla llegaron también a instalarse en el país, al que hicieron como propio. Para los años 70’s, nuestros “hermanos del sur” fueron auxiliados, y se dictó una medida que obligaba a tener un porcentaje de los planteles de las empresas privadas de inmigrantes llegados de Argentina, Chile, Perú y Uruguay. También llegaron de otras tierras, el Líbano, judíos de diferentes partes del mundo, turcos, chinos, de los países caribeños y por supuesto, de Colombia con quien siempre se mantuvo un vínculo constante. Todos hicieron de Venezuela su tierra, se adaptaron y fueron adoptados.
Hace poco leí un artículo sobre seis de esos inmigrantes que con 80 años han optado por volver a España, su tierra natal. Al final de cada entrevista les hacen una pregunta, “se siente español o venezolano”, en ninguno de ellos hay atisbo de dudas, “venezolano”. Y más, mencionan que si la situación lo permitiera volverían a “su tierra”.

Quizás es momento de recordar todo lo que Venezuela, sus habitantes han hecho por diferentes naciones del mundo. Por esa democracia que hoy disfrutan. Por la formación de líderes políticos, así como de profesionales de pro en diferentes ámbitos de la vida. Venezuela muere cada día ante la vista inerte del mundo.
Nunca, en toda la historia republicana se había visto una diáspora igual. Nunca, se había vivido algo similar. Y entretanto, muchos prefieren mantenerse ajenos a lo que ocurre. Quizás alguno diga discretamente y en voz baja, “que haya paz”, mientras los DDHH de los venezolanos y muchos de sus connacionales son violados cada minuto en la que fue tierra de gracia.

Mientras muchos han llenado sus arcas, las conciencias siguen indolentes.
Venezuela se muere, bajo la responsabilidad de todos.


sábado, 2 de enero de 2016

Viaje al comunismo.




Tal vez sea que estamos moviéndonos entre esos últimos días del año e inicio de 2015 y el inicio de 2016, pero lo cierto es que no dejo de recordar ciertos hechos que se repiten en la historia reciente de los míos. Quizás sea por aquello de escuchar “no somos…” ante el peligro inminente del comunismo a las puertas de una Europa que le menosprecia. Ante el conocimiento del Narcoestado que “reina” en Hispanoamérica y que también, de a poco en la Península, a través del dominio de feudos importantes, Madrid, Barcelona, Valencia, La Coruña, con una amenaza de expansión, sin importar el precio para alcanzar el tan ansiado poder.

No puedo evitar recordar cuando mi suegra planificaba viajar a Cuba, desde la Venezuela democrática, y le ayudábamos a hacer las maletas. Recogía de casa la ropa poco usada y que con toda certeza era muchísimo más necesaria a la familia quienes vivían con serios problemas de abastecimiento de todo tipo. Así que las maletas eran por decir menos, variopintas. Estaban cargadas de medicamentos, desde los más sencillos a los más específicos. Adicionalmente jabones, champú, cremas, tintes, hasta esos regalitos especiales que iba comprando mi suegra, casi que personalizados y que guardaba con recelo.

Cuando partía a su Cuba natal, debía ingresar por normativa de aquel entonces, y hablo de tan solo unos 20 años, con el pasaporte cubano en rigor. Imposible hacerlo con el venezolano, aunque lo tenía. Al entrar, en la aduana podía ser requisada, sus maletas revisadas y podían desde dejarle pasar sin más hasta quitarle todo, incluso tenerla retenida varias horas, como ocurrió en alguna ocasión. Por lo que hasta no tener noticias de ella, teníamos el alma en un puño, en una angustia silenciosa. Saber que estaba disfrutando con su familia, nos daba una gran alegría, más el pensar que había podido entregar esos presentes tan preciados para ellos, y que tendría unos días llenándose de esa energía que solo se obtiene desde y con la gente querida.

En mi memoria guardo otros recuerdos relacionados con la Isla, como el de una amiga que fue a un curso y al ver la necesidad de la población, de no tener ni jabón de ducha, dejaba la maleta entera al personal del hotel y volvía con una mochila con apenas lo necesario, con los recuerdos de las caras sonrientes entre miradas llenas de tristeza. También tengo presente tantas y tantas personas que planificaban en silencio su partida de Cuba. Esa gran suerte de “cárcel” en pleno Caribe. Si sus planes eran detectados quedaban sin trabajo y a merced del régimen castrista que podía llevarlos a la cárcel, por traición, en el mejor de los casos, o hacerlos desaparecer, sin más.

No puedo olvidar a los presos de conciencia. Quienes por disentir, por querer un país distinto están bajo las rejas de prisiones donde los derechos humanos son mucho más que letra muerta. Las celdas de castigo tienen las dimensiones de una persona en posición fetal, con una tubería que gotea un agua de color impreciso. Aislados de todo, de la luz, de las voces, del mundo, de la vida. Como la Isla, sumida en la miseria. Y todo ello a pesar que actualmente, y con la venia del mismo Obama que permite las bombas atómicas a Irán, se ha reabierto la embajada en La Habana, sin exigir cambio alguno en la política represora del régimen Castrista.

En 1998 un golpista venezolano, Hugo Chávez, quien había recorrido el país financiado por ilusos y esa Cuba castrista, tenía la posibilidad cierta de llegar al poder de uno de los países más ricos en reservas minerales del mundo. E hizo un pacto con los viejos dictadores, los Castro, entregando en bandeja a nuestra patria. Lo que ya había mencionado previamente en su discurso en la Universidad de La Habana en 1994, dos años después de su fallido golpe.

De forma incontestable ganó las elecciones, y tomó el poder como Presidente de Venezuela en 1999. Después de rodearse de personas de pro, fue progresivamente sustituyéndoles por militares quienes habían actuado en los golpes de 1992 y por comunistas, salidos de las guerrillas financiadas desde La Habana en los años 60’s o sus descendientes.

Eliminó la producción de un país en 15 años. Acabó con toda una generación haciéndola dependientes de un Estado todo-protector. Creó las llamadas “misiones” dirigidas directa e indirectamente por los cubanos, a través de las cuales daba “al pueblo” desde una supuesta “sanidad gratuita” (dinamitando el sistema de salud y los ambulatorios desde dentro), anteponiendo supuestos médicos cubanos a los egresados de las universidades venezolanas, médicos que no lo eran, pero sí adoctrinadores del “sistema”. También implantó las misiones Sucre y Ribas para instruir, supuestamente, y obtener en tiempo record, menos de un año el bachillerato, aunque apenas hubiesen alcanzado algunos grados de la Primaria. Adicionalmente, creó la Universidad Bolivariana de Venezuela, donde se dictan carreras con nombres rimbombantes y sin empleo seguro, pero vamos, “mi hijo fue a la universidad gracias a Chávez”. No podríamos olvidar las misiones que dan sueldos a amas de casa, sin haber cotizado nunca a la seguridad social, presos, o  por cualquier motivo, becas sin mérito alguno y ordenadores llamados canaimitas.

Especial mención tiene el haber financiado a manos llenas los candidatos en diferentes países del continente americano, a fin que “asaltaran el cielo” (¿os suena?), desde México (con López Obrador), a gobiernos como el de los Kirchner, Morales, Correa u Ortega, desde dinero directo a sus cuentas, o en aquellos maletines que todos recordamos, o fundando hospitales y colegios, mientras en Venezuela se van cayendo a pedazos y no tienen ni jeringas o bisturí, menos aún medicamentos básicos o especializados. Los petrodólares han pagado bien y a tiempo, cuando el barril se encontraba a más de $100, y mantenían al mundo en un escandaloso silencio cómplice. Aunque la crisis, la inexistencia de un aparato productivo destruido por el chavismo, ha llegado ahora a su punto máximo (pero todo siempre puede ser peor), cuando ese barril apenas alcanza los $30, no nos engañemos, este sistema se ha gestado e implantado hace más de 17 años. Es decir, muchos atribuyen el descalabro de la economía venezolana al desgobierno de Nicolás Maduro, pero olvidan que todo ha sido una consecuencia de miles de medidas tomadas durante el mandato de Chávez, quien desmontó el sistema productivo venezolano.

¿Pero en qué se sustenta un régimen que tiene absolutamente desabastecido a un país entero? En el llamado Poder Popular. Y no es que “el pueblo” se instruya para así aprender a controlar a quienes son nombrados gobernantes. No. Se les dan cuotas de poder a grupos “organizados” y armados, para ir controlando desde abajo a la población. Me explico:

Si estás en la aduana del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, puedes controlar a quien entra y sale, lo que lleva, y por supuesto a quienes lo llevan. Al estar todo sistematizado, y bajo listas (¿recuerdan la Lista Tascón?), el régimen Castro-Chavista tiene el control, conoce los movimientos de casi cada uno de los venezolanos. Así que si Usted desea salir del país, así sea por placer, entre conseguir las divisas, absolutamente controladas por el gobierno, pues está prohibido y penalizado su venta, y el atravesar la especie de “muralla humana” que son los militares de bajo rango pero con poder en la aduana, hay un duro y complicado trecho. En el mismo, pueden pasarte por máquinas de RayosX para supuestamente detectar contrabando, o “mulas”, requisarte y en ello llevarte la dignidad, o la obligación de colocarte enemas (pueden ser varios por persona), con lo que la violación está más que patentada. Mención aparte está el revisar el dinero que llevas, que te lo pueden quitar (robar), o el que traes, sin olvidar los artículos que puedes, al entrar al país y con el desabastecimiento existente, llevar a los tuyos, desde medicinas hasta artículos de higiene personal. En teoría debes declarar todo lo que ingresas a Venezuela, lo que puede ser un arma de doble filo, y en consecuencia, lo que puedas llevar (o enviar) no llegar nunca.  
Otro caso es el de las puertas de entrada y salida de los supermercados, está un personal destinado en cada punto por el régimen, a fin de controlar que quien compre artículos de la cesta básica (o los de la lista que así ellos han determinado), correspondan a los del día, es decir lunes quienes su número de documento de identidad terminan en 1 y 2, martes 3 y 4, y así sucesivamente. Y no contentos con ello, chequean al salir lo que has comprado, pudiendo requisarlo.

Esas son algunas de las cuotas del poder “otorgadas” al “Poder Popular”, ejercidas por muchos, quienes mantienen el sistema y son los que verdaderamente “mandan” en un país sin ley.

Hoy, en España, se habla en términos similares a los mencionados previamente por Hugo Chávez, desde 1998, referéndum revocatorio, fondo de emergencia social (y la ley de igual nombre), sueldo para todos… y peor, esos grupos “antisistema” apoyan sin miramientos a quienes están a favor con acabar con el país desde la secesión. Para lo que recurren, entre otras medidas, a creando una historia propia, ajustada a sus conveniencias, no tenemos más que irnos a la lógica polémica suscitada por el cambio de los nombres de las calles de Madrid.

El peligro siempre está allí, al acecho. Está pendiente del menor descuido de los justos. Pero como siempre digo, los cambios no vienen de la mayoría, y menos aún quien se apropia de una supuestamente “mayoría social” basada en el adoctrinamiento. Los cambios vienen desde la verdad, y de quienes a pesar de todo se empeñan en defenderle e ir en contrasentido.  


sábado, 4 de abril de 2015

Mi "carta" al mundo, por Venezuela.


Quiero de escribir una carta, lo que hoy está muy de moda. Cómo me gustaría que llegara a propios y extraños, incluyendo a esos políticos que se mueven internacionalmente y que han tenido relación con Venezuela en su historia contemporánea. Esa donde mi país tenía una democracia que era referencia en la región y en otras un poco más distantes como España, mi país adoptivo. 

Hace poco más de un año han salido a la luz las barbaries a la que está siendo sometido el pueblo venezolano, lo que ha venido ocurriendo de manera escalada, exponencialmente y sin parecer ver el fin, desde hace 16 largos años. Estas violaciones flagrantes contra los DDHH, empezando por el más sagrado, el de la vida, vienen ocurriendo en el país desde la llegada de Hugo Chávez, quien usó medios democráticos para instalar una dictadura, diariamente desde hace 16 largos años. Lo repito con todo el propósito, una y otra vez para que no se olviden los desmanes ocurridos antes que llegara Maduro al poder. 


Les quiero mencionar sólo algunos casos que conmocionaron a la población, esa que aun cree en la democracia como única "salida". Espero sepan disculpar los saltos en el tiempo, pero no podría ser de otra manera para quien viene de donde el realismo mágico es mucho más que literatura, una forma de vida: 


- No puedo olvidar cómo Franklin Brito fue secuestrado en el Hospital Militar de Caracas cuando hacía huelga de hambre, porque le habían despojado, robado por una supuesta "expropiación", su único medio de vida, de subsistencia, su trabajo y la herencia de sus hijos, su hacienda, por parte de un régimen que bien poco le importaba la propiedad privada. Su caso retumbó en medios, los que podían mencionarle, sin saber quién y cómo sería el próximo, porque nadie era exento de ello. Esto ocurrió a través de sucesivas huelgas, de protestas, de escritos ante medios nacionales e internacionales sin obtener ningún fruto durante cinco años, desde el 2005 al 2010 cuando muere. Chávez era quien dirigía el régimen.  


- Recuerdo una familia quien le mostraba al entonces gobernador del Estado Guárico, el Sr William Lara y a sus cómplices, los documentos de "sus tierras". Eran expropiados de ellas, o más bien sujetos de un robo a "mano armada". Lo insólito es que su casa, es decir, su hogar quedaba en el medio de estos terrenos que eran entregados a invasores, los cuales también recibían un incentivo por "su trabajo" por parte del régimen, el de invadir tierras privadas. Las cuales pasaban casi de inmediato a ser improductivas. 

-  No podría olvidar el caso de la Juez María de Lourdes Afiuni, quien por realizar su trabajo, al día siguiente es detenida, y horas más tarde, en alocución nacional, como no podía ser de otra forma, Chávez, sin juicio ni acusación formal de por medio la condena a 30 años de prisión. Su caso tuvo repercusión internacional, toda vez que el Consejo de DDHH de la ONU  y Human Rights Watch (URW) solicitan su liberación. Su caso fue aun, si podía ser más dramático por el cáncer, detectado durante la prisión y que el Régimen de Hugo Chávez hacía oídos sordos, también por las violaciones, vejaciones a las que fue sometida, y un aborto posterior que tuvo dentro de la cárcel. Hoy tiene "casa por cárcel". 


- Pero mi memoria va más allá. Los casos de aquel 11 de abril de 2002, venezolanos quienes marchaban a Miraflores fueron asesinados por francotiradores desde edificios que estaban bajo el "dominio y vigilancia" del gobierno. Murieron venezolanos en las calles de Caracas y de toda Venezuela. Cómo no recordar aquel fatídico lugar conocido como Puente Llaguno, donde pistoleros, posteriormente condecorados por Chávez, mataron a sangre fría a manifestantes quienes portaban banderas. 



Se bloquearon las señales de los medios de comunicación privadas, Chávez daba uno de sus largos discursos mientras el horror se instalaba en las calles. Lo que sucedió posteriormente ha sido tergiversado por el régimen quien quisiera mostrar a "su presidente" como un héroe, pero ha sido siempre un cobarde, quien no dudó en rendirse aquel 4 de febrero de 1992, mientras estaba escondido en el Museo Militar, y tampoco esos días de abril, diez años más tarde. 
Otros militares, los fieles al régimen le trajeron y repusieron en el poder. No dudó en apresar a inocentes. Entre ellos Iván Simonovis quien estuvo en los sótanos del SEBIN, hoy conocida como La Tumba, durante 12 años, hoy, como la Juez Afiuni, tiene casa por cárcel . Dos horas de luz a la semana, un trato inhumano, un juicio injusto, violando toda la normativa nacional e internacional, los DDHH como letra muerta. Otros como Él también han sido sometidos a mismos tratos, Henry Vivas, Lázaro Forero, Marco Hurtado, Héctor Rovain, Aruve Pérez Salazar, Julio Rodríguez, Erasmo Bolívar, Luis Molina, por mencionar algunos de ellos. 
No sé si lo peor vino después. A mi memoria llegan los pitos sacando de sus puestos de trabajo y sus casas, sí pitos, a quienes no estaban con el régimen y se encontraban en diferentes áreas del gobierno, y los más sonados mediáticamente, quienes laboraban en PDVSA. Más de 18 mil empleados, de Petróleos de Venezuela eran "despedidos" (preparados al nivel de las mejores empresas petroleras del mundo). Desde su Aló Presidente, entre pitos o en la madrugada, sin importar que hubiese menores de edad, eran echados de sus casas literalmente "con lo puesto". 

- En diciembre de 2002, ese terrible año, veía la televisión en casa, cuando narraban una manifestación entre banderas en la famosa Plaza Altamira de Caracas, fue algo rápido, un hombre en una moto, llegaba al lugar y disparaba a mansalva a quienes allí estaban sin más escudo que sus consignas. Cinco venezolanos asesinados, más de 20 muertos, por un ciudadano de apellido Gouveia, quien, cómo no, también fue condecorado después de cumplir un tiempo de prisión, por el llamado por Pablo Iglesias como "comandante supremo". Nunca hubo justicia para las víctimas, sino una persecución segura. -Hoy se conoce que hubo varias personas que dispararon desde diferentes direcciones-


- En el año 2009, en una entrevista concedida a un medio de comunicación, en una visita por negocios, el entonces ministro de Zapatero, Moratinos mencionaba literalmente "en Venezuela hay libertad de expresión", aquellas palabras las pronunciaba el día que cerraban (o más bien dicho, el gobierno robaba) la señal a más de 250 medios, radios y TV. Cuando RCTV dos años antes había cerrado su señal y había pasado al estado quien inmediatamente, con los medios de este canal, abría su propia televisora, y aún más, cuando se amenazaba con prisión a periodistas por ejercer su profesión. 


Pero para el mundo, y para gran parte de Venezuela, Hugo Chávez, siendo un dictador, ejercía un embrujo, era un encantador de serpientes que decía lo que querían escuchar. Aquellas palabras en la ONU cuando se dirigió a Bush como Satanás, y mencionaba el olor a azufre eran tomadas con risa, y hasta resultaba gracioso o pintoresco, escucharle decir lo que la izquierda de vino y caviar bien que deseaban pronunciar. Pero obviaban lo que ocurría de puertas para adentro en un país que había sido entregado a los Castro, quienes decidían el cómo, el qué y el cuándo de cada una de las acciones a realizar. Eso, en cualquier parte del mundo se llama traición a la patria. Eso, para el resto de nuestra historia será el régimen de Hugo Chávez, donde Maduro sólo es quien torpemente remata la faena. 


Quiero irme más allá, en mi memoria de niña, cuando gobernaba Carlos Andrés Pérez en su primer gobierno, PDVSA había sido nacionalizada (no con Chávez como creen algunos), y Felipe González vivía gran parte del año en mi patria, bajo la tutela de la socialdemocracia venezolana. Recuerdo también que muchos de los actuales dirigentes o recientemente exmandatarios en Latino América y Europa, fueron a Venezuela quien les recibió sin preguntar credo o preferencia política. Era un país a donde llegaron algunos para luego seguir su luchas particulares, la mayoría para quedarse. Era un país que dio apoyo al restablecimiento de la democracia, también bajo gobiernos democrata-cristianos, porque había alternancia en el poder. Era un país que fue referencia en esa Hispano América que tanto le requería, y no le falló en aquel entonces. 


Ahora, tras la prisión de Leopoldo López, de Antonio Ledezma, la muerte de estudiantes en las calles, la prisión de inocentes en La Tumba, el peligro inminente del comunismo en una España que descubre el verdadero rostro de un supuesto "nuevo grupo político", con más que extrañas relaciones con el régimen Castro-Chavista. 

Ahora, cuando en medio de esa realidad se evidencia un dictador en el poder quien luce como un dibujo animado de mala calidad, mal gusto y a quien no le tiembla el pulso para reprimir, aunque ello cueste la vida hasta a menores de edad. 
Ahora cuando el sistema ha llegado a límites inimaginables para un país "petrolero", supuestamente rico, donde el genocidio se instala en todas sus facetas. 

Ahora, cuando las voces de María Corina Machado, quien fue golpeada en el parlamento venezolano, de Lilian Tintori, esposa de López, Mitzy Capriles, esposa de Ledezma, gritan al mundo los desmanes de un régimen sin caretas desde hace mucho. 
Se crea una comisión para la defensa de los presos políticos, encabezada por Felipe González. Obviamente, la defensa de los mismos sería en medios internacionales, porque el ejercicio profesional es regido por leyes a cumplir en cada país. Pero sin duda, éste es un gran paso para que finalmente se inicie el camino para llegar al "final" de este régimen, que no olvidemos, lleva 16 largos años en el poder, y más de 1.700.000 venezolanos quienes han tenido que salir de sus casas para buscarse la vida, nunca mejor dicho, fuera de su patria. 

Sí, Felipe González debe mucho a Venezuela, y le honra que tome las riendas junto a Andrés Pastrana, Sebastián Piñera, Marta Lucía Ramírez, Alejandro Toledo y Jorge Batlle, entre otros, incluyendo al gran Mario Vargas Llosa quien desde el inicio de estos más de 16 años ha denunciado el silencio cómplice, no solo de América Latina, sino del internacional. Sin lugar a dudas, también los precios del petróleo, junto a las negociaciones (que se están dando desde 2009) entre USA y Cuba, han influido en estas últimas acciones de forma sustancial. Pero es complicado dejar de pensar cómo se mueven los hilos internacionales, entre occidente, el medio oriente y el lejano oriente.   


Espero en el alma que todo tenga un final mejor del que muchos creemos que pueda ocurrir. Deseo que la democracia, con todas sus letras se restablezca en Venezuela. Que este régimen que vive del odio, la represión, el temor, los muertos y el exilio se acabe. Pero también quiero que no olvidemos nunca por lo que hemos pasado, las razones que nos llevaron de ser una referencia mundial de libertades, a un régimen señalado entre los peores del mundo, con las ciudades más peligrosas del planeta. 


Sólo quiero a "mi" Venezuela de vuelta. 










martes, 24 de febrero de 2015

sólo 14 años


Hace unos días me reclamaban, quizás con razón, que debía centrarme un poco más en lo que estaba viviendo España. Que no es que no sea grave, ni siquiera importante, sino urgente. Con esa amenaza que va in crescendo sobre su cabeza, como la espada de Damocles. Donde hay quienes se niegan a ver el verdadero peligro que esconden unas palabras que a veces parecieran suaves, pero que esconden el "odio tras su sonrisa", eso es Podemos. Unos  sátrapas que han sabido "cobrar" y muy bien del erario público de los venezolanos, quienes son co-responsables de todo cuanto hoy sucede.
No puedo olvidar que una de sus asesorías ha estado justamente en el "cómo" infiltrar la oposición de mi país, de llegar "ladinamente", entre supuestos médicos para atender estudiantes que estaban en huelga de hambre. Cómo éstos fueron detenidos, vejados y violados sus DDHH. Algunos de ellos permanecen tras las rejas, otros esperando juicios, muchos con sus libertades cercenadas, como la de un país que vive también tras las rejas, una isla en pleno continente. 

Ahora, como hace justo un año, siguen asesinando estudiantes en las calles de mi tierra. El derecho más sagrado, el de la vida es una utopía, aprisionan personas, pero no pueden encarcelar sus ideas, entonces recurren a asesinarles. Armas contra banderas, esa es la consigna. 
Van 16 años de régimen Castro-Chavista. Quizás más de 16 veces al día lo digo y lo escribo. Quizás más de 16 personas son reprimidas por hora, por ciudad, por pueblo, por familia. Tal vez más de 16 historias de robos, secuestros, heridas, vejaciones, asesinatos nos rondan la memoria por minuto. 

14 años. 
Esa es la edad del niño que han asesinado hace tan solo unas horas, su sangre quedó sobre el asfalto en las calles de San Cristóbal. No había conocido otro régimen que éste impuesto por Hugo Chávez Frías, apadrinado por los viejos Castro, a quien el mundo "ha reído" sus gracias y sus formas.
Hermano de Kluivert Roa,
asesinado, 24 de febrero de 2015
San Cristóbal, Venezuela. 
14 años, y ya como otros ha dado su vida por querer un mejor país, sin quizás haber tenido conciencia que ese país existió, pero lo hemos olvidado.  
Hace un año asesinaron a Geraldín Moreno, junto a Bassil, Génesis, Alejandro, Juan, Glidis, Luis, Eduardo, Jesús, Deivis, Elvis, Doris, Julio, José, Antonio, Arturo... son solo 16 nombres de más de 43 venezolanos que fueron asesinados durante un mes, febrero. 
Mucho más de 16 familias quedaron eternamente marcadas por la falta, por una herida abierta en una tierra que se las recuerda cada día. Un país dividido, con el odio como gasolina, incendiado semana a semana por un Chávez quien dejó la violencia como método de su "gobierno", desde hace más de 16 años. Quien dijo durante años que gobernaría a Venezuela hasta el "2016". 

Maduro bien remata la faena de su predecesor, se gana el puesto con honores siguiendo los lineamientos de la dictadura más larga y sanguinaria conocida por el continente americano, la de Cuba. 

Dos días atrás, en una entrevista a Rosa Orozco, madre de Geraldín le preguntaron por la fuerza de su mirada, y por su luto, ojalá se hagan nuestras sus palabras:  
"Cuando este sistema de gobierno caiga y se haga justicia tocaré fondo. De momento no tengo tiempo para eso". 


viernes, 23 de enero de 2015

Venezuela, mañana es 23 de enero.



Mañana es 23 de enero. Es una de esas fechas que marcan, cuando me niego a olvidar lo que ha sido mi patria. Mi Venezuela, la de siete estrellas, la que vivió en la democracia mejor valorada de los años 60's, 70's, 80' y si me apuran, comparándole con el momento actual, los 90's. 
Esa patria tan nombrada con el adjetivo de "bolivariana", en minúscula. 
Porque han prostituido el nombre de Simón Bolívar, un grande, con enormes virtudes, hazañas inimaginables para una época y lugares hermosos pero inhóspitos para todo cuanto realizó. Sí, también muchísimos defectos. Un hombre, como muchos o como ninguno, quien tuvo a su lado a tantos otros, Antonio José de Sucre, Rafael Urdaneta, José Félix Ribas, José Antonio Páez, Antonio Nariño, Francisco de Paula Santander, Andrés Bello, Simón Rodríguez, Atanasio Girardot, entre otros. 
Sin dejar de mencionar mujeres quienes dejaron la vida en ello, Luisa Cáceres de Arismendi, Eulalia Ramos de Chamberlain, Josefa Joaquina Sánchez, Josefa Camejo, Cecilia Mujica, Manuela Sáenz. 

Nombres que me vienen a la memoria, de esa HISTORIA en mayúsculas, que se inició mucho antes de 1810 con el Generalísimo Francisco de Miranda. A inicios del siglo XIX esos españoles, llamados blancos criollos realizaron hazañas que hoy, en las mismas condiciones muy pocos podrían llevar a cabo. La Campaña Admirable, con el paso de los Andes o la Batalla de la Victoria y la de Ayacucho, por mencionar sólo tres ejemplos que nos muestran lo que fueron y llegaron a dar por sus principios y convicciones. 
Pero después de la sanguinaria y dura dictadura de Marcos Pérez Jiménez, La Democracia, entre altibajos durante la primera parte del siglo XX, fue retomada un 23 de enero de 1958. Fue un ejemplo para muchos países, hizo que exiliados, emigrantes de diferentes puntos del planeta miraran hacia Venezuela, una tierra emergente, con un pueblo sano, alegre y abierto. Se recibieron sin preguntar creencias políticas, o incluso religión, a muchos que huían, buscaban un destino mejor, para ellos y los suyos. 

Mucho se ha hablado, y mal de unos hechos que nos llenarían de orgullo patrio si supiéramos cómo ocurrieron. Lo primero, es que esa oposición contra la dictadura, desde dentro y fuera de las fronteras se unió por un interés común, donde los estudiantes tuvieron un papel protagónico, como también muchos políticos quienes firmaron el llamado Pacto de Punto Fijo. La separación de poderes, garantía de alternabilidad, respeto a los DDHH, desarrollo, entre otros muchos puntos, estaba siendo garantizado por los líderes de diferentes áreas del país. 
No debemos ni podemos olvidar obras de gran envergadura, como la Represa del Guri y la red eléctrica del país. La tercera en su momento en magnitud, la primera por población a la que servía. Sería de necios negar los avances que se dieron en educación, industria, comercio, vías terrestres y aéreas. La creación de PDVSA, el Metro de Caracas, entre otras muchas que se llegaron a realizar. 
Sí, otras tantas quedaron en el tintero o fueron realizadas parcialmente porque la corrupción minó un acuerdo histórico, que llevaría a Venezuela a disfrutar de 40 años de democracia ininterrumpida. 

A mi modo de ver, sería de idiotas no admitir que esa corrupción a todos los niveles tuvo influencia, y mucha, en que llegara Hugo Chávez al poder, usando medios democráticos para instaurar una dictadura, que en tiempo récord ha llevado a Venezuela a niveles de miseria que no había conocido. Un genocidio en todas sus formas, desde el sagrado derecho a la vida. Los DDHH no existen. La seguridad alimentaria es un mito. 
Van 16 años un régimen que ha destruido todo el aparato productivo y que ha auspiciado la violencia, armando "colectivos urbanos", tupamaros, guerrilla que mata, asesina sin piedad. Conllevando a la emigración nunca vista, la más grande y única en nuestra historia hacia lugares lejanos. El exilio como tarjeta de entrada, como forma de vida está en casi todas las familias venezolanas. 

Es ahora, cuando ya las condiciones han llegado a límites insospechados, pero con la sensación de una oquedad infinita, que los medios de comunicación se hacen eco de lo que ocurre. Después del silencio cómplice informativo por años. 
Es ahora, cuando se han acabado las dádivas, los regalos, el dinero a manos llenas, los sobres, sueldos, maletines, petróleo gratis, uranio, hierro. De un personaje que gritaba a los cuatro vientos, que manoteaba su personalidad, un Chávez que sólo podrá pasar a la historia como el gran responsable de todo este desastre, cuando se "percatan" de lo que ha venido ocurriendo en Venezuela. 
Es ahora cuando el mundo se da cuenta de los extraños vínculos establecidos por el Castro-Chavismo, con la FARC como respaldar, con "repúblicas", países que no parecieran tener con nuestra forma de ser, nuestras costumbres, cuando se sienten amenazados, que miran a Venezuela. Y se revelan vínculos con partidos, cuya gesta ha sido pagada con el dinero de los venezolanos. Aparecen recibos, pagos por trabajos de dudosa moralidad y ética, de los cuales ahora quieren desmarcarse.
Es ahora, cuando las largas e interminables colas llenan esa Venezuela que antes recibía a todo quien llegaba, a trabajar en el país. 
Es ahora, cuando se cuentan por miles y miles los muertos por violencia, cuando no hay medicamentos, ni productos de primera necesidad que Venezuela es noticia, tristemente es noticia. 

Paralelamente, esta misma semana aparecen declaraciones del músico venezolano Dudamel, director de la Orquesta Simón Bolívar, durante su gira por Europa. Desde Madrid dijo "La música es un derecho en Venezuela", agradeciendo a Chávez y demás miembros del actual régimen. Ante todo cuanto ocurre, esa realidad que viven los venezolanos día a día, me pregunto: 
¿Qué le decimos a tantos que han muerto defendiendo sus derechos? 
¿Qué le decimos a los presos políticos y de conciencia? 
¿Qué le decimos a todos quienes en medio de esta "sensación" de inseguridad han perdido sus bienes, o peor la vida? 
¿Qué les decimos a aquellos quienes han tenido que replantearse la vida fuera de su tierra? 
¿Que tienen derecho a la Música?
Quiero recordar que el llamado "sistema" fue creado justamente durante ese período democrático que tanto han difamado, en el gobierno de Luis Herrera Campins, siendo Ministro de la Inteligencia Luis Alberto Machado (Revolución de la Inteligencia), poniendo al frente al Maestro Abreu (Premio Príncipe de Asturias). 

Ese sistema ha sido exportado a diferentes países con gran éxito. Un producto venezolano del cual podemos sentirnos orgullosos. 


Pero aparte de ese grato recuerdo, ese HOY terrible, abstractamente indescriptible de nuestra historia nubla cualquier acción por más hermosa que parezca, si no son portavoces de lo que ocurre con los conciudadanos, en el momento más obscuro de la era republicana de Venezuela. 
Veo a estos músicos y se asemejan cada día más a los del Titanic. Se hunde un gran barco, con su gente desesperados por encontrar "la salida", mientras ellos tocan preciosas piezas, llevando por el mundo el renombrado sistema. Uno que se escucha desafinado ante tanto. 
Cada día en esa "tierra de gracia" hay un pueblo que busca "la salida". Sólo espero que la dirección cambie, que aparezca otro 23 de enero en nuestra historia, porque Venezuela se lo merece. Recuperar la democracia que una vez tuvimos, no perfecta, pero si mejorable. Sin olvidar nunca cuanto nos ha ocurrido.  

Mañana es 23 de enero. 
Viva la Patria, Viva Venezuela. 

“El lugar más recóndito y oscuro del infierno está reservado para aquellos que en momentos de crisis permanecen neutrales” Dante Alighieri

Barcelona, 22 de enero de 2015.





jueves, 27 de marzo de 2014

22 de marzo, dos marchas, dos continentes, dos países, dos realidades.

Tengo varias semanas donde los husos horarios se confunden… las noticias al otro lado del Atlántico cada día son más complejas, llenas de sucesos que entristecen, que nos vacían por dentro, que nos llenan los rostros de lágrimas, de luto los corazones y un país…

Estos últimos días han estado plenos de altibajos, la esperanza de Venezuela, de finalmente ser oídos por un mundo que ha mostrado un silencio cómplice, mientras el régimen se ceba con estudiantes, ciudadanos inocentes que son asesinados en las calles, apresados, torturados, reprimidos…perseguidos hasta en sus viviendas, irrespetando todo tipo de Ley, menospreciando los derechos humanos.

El día 21 a las 10h en Washington, en la sede de la OEA, Panamá había ofrecido su voz a una diputada valiente, venezolana, María Corina Machado quien estaba acompañada por un estudiante Carlos Vargas y Rosa Orozco, madre de Geraldine Moreno quien fue asesinada en la ciudad de Valencia… Rápidamente el representante de Nicaragua solicitó que la reunión se hiciera privada, para evitar que todos nos enteráramos las denuncias sobre una realidad que nos aplasta como país, como personas, como sociedad.
Hubo voces disidentes, primero cómo no, Panamá reclamó una discusión cristalina, se unieron otros diez países, México, EEUU, Chile, Perú, Canadá, entre otros, poniendo de manifiesto un trato oculto, obscuro, bizarro que se había tejido previamente… “un” Roy Chaderton y “un” Insulza que daban vergüenza con sus intervenciones, este último quien debería ser imparcial siempre ha mostrado su apego a un régimen totalitario, a una dictadura de 15 largos años. Al final, para efectos de la sesión, ganó la chequera, los petrodólares tuvieron efecto y la voz de Venezuela sería escuchada a puerta cerrada. Pero no, iba a peor, el punto fue sacado de agenda… Quienes veíamos e interaccionábamos a través de las redes sociales no dábamos cabida a tanta indignación, a tanta impotencia… el resto de los países callaban, su precio había sido ajustado y pagado con oro negro, su voz, la moral, la conciencia de sus representantes no existe… penosa actuación de la representante de Venezuela, una “desconocida” para muchos pero perro fiel para el régimen hizo triste papel que quedará para la historia, en la zona negra, mustia, la de la vergüenza.

El día 22 de marzo, dos marchas, dos continentes, dos países, dos realidades.

En España, si bien estamos viviendo una profunda crisis moral, política y económica, no llegamos a los niveles en los que se vive del otro lado del Atlántico. Intentar comparar ambas realidades pasa a ser más que una cachetada, una ofensa para quienes están inmersos en unas condiciones que cambian hora tras hora, están llenas de sangre, muerte, represión, torturas, censura… donde recurrir a las fuerzas del “orden” puede costar la vida, la vejación está a la vuelta de la esquina, las alacenas de las grandes superficies, de los supermercados están vacías, y salir a la calle supone un riesgo de vida. La devaluación ocurrida antes de ayer de más de 770% no solo sorprende, sino que implica mucho para el bolsillo de los venezolanos.

El 22M en España se llevó a cabo una gran concentración. Lastimosamente en ella la bandera de España, la Rojigualda no era la que primaba, otras, Cuba, la Hoz y el martillo, panfletos que no son la bandera que unifica esta gran nación eran las que iban en cantidades inconcebibles. Pero no todo estaba dicho, el manifiesto central, que suponía el colofón de una marcha donde muchos participaron exigiendo derechos justos, trabajo, vivienda, sanidad, servicios, eso fue sustituido por solicitudes políticas, muchas absurdas como un país donde debe respetarse el estado de derecho. Pero había más, quien leyó este manifiesto, Willi Toledo fue el “escogido” para ello. Lo que se quería conseguir con una marcha por la “dignidad” se perdió en el momento que este “señor” entró en escena, se fue al garete.. un “señor”, por llamarle de alguna manera, quien se ha ido a Cuba, hablando mal de su propio país, despreciándole, para vivir a costa de un régimen dictatorial, represor, asesino, que lleva más de 50 años con la Isla por cárcel para sus ciudadanos y los bolsillos de los afectos al régimen llenos, se fue a Cuba a vivir del dinero de los cubanos…un “señor” que apoya los presos de ETA en lugar de las víctimas, un “señor” que pretende dar lecciones de moralidad cuando su discurso está lleno de odio y resentimiento. ¿Quién lo escogió para el final de ese día?, ¿Por qué precisamente Él y a quienes representa?.. .¿Alguien que participó o estuvo de acuerdo con la marcha se opuso a ello?, ¿alguna voz disidente?... No, todos callan, se resguardan en un silencio que pretenden esconder tras los hechos violentos de la noche. Pero recuerden, el silencio les hace cómplices.

Paralelamente, ese 22M se había llamado a marchar por la libertad de un pueblo, que lucha contra un régimen que se ha quitado la careta ante todos, pero poco importa... 

Es asqueroso, por decir menos, que dirigentes políticos, o quienes pretenden serlo, sean pagados por regímenes totalitarios, cuyo día a día se llena de muertes de inocentes, vejaciones, censura, represión… 

Me repito, si… lo hago día a día, mañana, tarde y noche… que el mundo no olvide que un día un país les abrió sus puertas sin importar inclinaciones políticas… Venezuela hoy lucha sola ante una brutal represión, los DDHH poco importan porque business are business. 

Quienes “luchan” en España por "su dignidad” son los mismos que apoyan estas dictaduras sanguinarias… y reciben dádivas por ello, exigen respeto por la "suya", por unas marchas que terminan en incidentes lamentables, violentos contra las fuerzas del orden y el mobiliario urbano, contra nuestras ciudades; exigen respeto por "sus" ideas, por "sus" actuaciones, como las ocurridas en la Universidad Complutense, mientras aplauden las acciones represivas que ocurren en universidades del otro lado del Atlántico.

No debemos olvidar que la historia queda, se escribe, algunas ocasiones con trazos borrosos, espacios obscuros plenos de personajes despreciables... Al final esa historia nos juzgará por nuestros actos, estos últimos días la misma vida nos lo ha recordado. 


sábado, 15 de febrero de 2014

para ti, mi Venezuela...

Creo que este ha sido un mes plagado de acontecimientos, a ambos lados del Atlántico, un evento se sobrepone al otro... Mis dos patrias se mezclan en un eterno contrasentido... Donde sus ciudadanos se encuentran. 

Pero mi Caribe, mi trópico me puede. 
Resulta insultante escuchar a esta izquierda española de vino y caviar colocarse del lado de un dictadorzuelo asesino, quien sigue la hoja de ruta definida por los Castro desde Cuba, quienes tienen secuestrada mi tierra...

Estos últimos días han sido convulsos, los estudiantes universitarios decidieron tomar la calle, protestar ante la ola de violencia que mata más de 25 mil venezolanos cada año, los DDHH no existen, la seguridad alimenticia tampoco, el derecho a la vida ha sido sustituido por la muerte. Mientras, los organismos internacionales permanecen en silencio cómplice. Muchos países prefieren mirar hacia otro lado, tal como España, quien tiene connacionales en tierras venezolanas, cientos de miles que emigraron en los años 50s, 60s, 70s. Ayer fue día de San Valentín, día del amor y la amistad para muchos...sentí que no tenía nada que celebrar, y como yo, miles de venezolanos exiliados, distribuidos en el mundo, debimos denunciar la muerte, el asesinato de estudiantes, su persecución, encarcelamiento...ser la voz de muchos silenciados por la censura, la represión, el blackout informativo al que están siendo sometidos. 

En medio de todo cuanto ocurría, el gran politólogo, escritor y humorista venezolano Laureano Marquéz, nos sorprendía, nos hizo saltar las lágrimas y arrugar el corazón, con una de las más hermosas cartas de amor que he leído. Para tí, Venezuela. 


Carta de amor
¿Qué haremos para que vuelvas a creer en mí y yo en ti, para que todas estas cosas que nos han pasado no destruyan ese sentimiento tan bonito que tenemos?
Tú y yo lo sabemos, este amor nuestro es lo más grande que hay, porque este es el amor sobre el cual otros amores se levantan.
¿Por qué lo hemos deshonrado tanto? ¿Por qué nos hemos hecho daño si sabemos que no podemos vivir el uno sin el otro? ¿Cómo haremos para recobrar la confianza perdida, para pasar la página de tantos dolores y daños causados? ¿Por qué estamos destruyendo lo que sabemos es sagrado? Tú lo sabes, yo no puedo estar lejos de ti.
Tus ausencias me matan. Te extraño. La vida no me sabe igual si no te tengo cerca, me le falta brillo, color, alma.
Y aunque este en el lugar más hermoso, tu distancia me agobia. No sé cómo vivir sin ti y además no quiero intentarlo.
Es que como te llevo dentro de mí, la lejanía no hace sino acrecentar mi dolor, mi sufrimiento, porque estas en todas mis ausencias. Cuando siento tu calor en mí, tu compañía en las cosas de mi vida, soy feliz. Por ti amo, sufro y espero.
¿Por qué no nos atrevemos a soñar juntos un destino mejor? Un destino de hijos bellos que nos se los lleve una bala en el Día de la Juventud, mientras protestan por la inseguridad. Yo te he esperado y te espero.
Hasta el fin de mis días si es preciso, porque lo nuestro fue un amor a primera vista. No te amo por casualidad, sino por voluntad de mi corazón. No sé si algún día me cansaré de esperar y me vaya por ahí con alguien que me ofrezca promesas vanas de amor que no me llenaran como las que sueño contigo, pero que termine aceptando con resignación. No es lo que quiero: me niego a que mi destino sea una vida de distante frialdad. Quiero la emoción y pasión que tú me das, la fuerza con que cada día me mantienes en pie, para seguir adelante y luchar. Cuando la tristeza y la desolación me vencen, tú me animas.
Hoy es el día de San Valentín y quise escribirte esta carta de amor, para que sepas que sigo locamente enamorado de ti, que me haces falta como eras: tolerante, amable, bella; para decirte que podemos reconstruir lo perdido, que la fuerza de nuestro amor puede vencer cualquier adversidad si nos lo proponemos, si somos capaces de renovar este cariño para que renazca cada mañana.
Hoy quisiera llevarte a cenar, pero la oscura noche que nos envuelve activa todos nuestros miedos, enciende todas las alarmas. No te mando un ramo porque no hay flores en el mundo para tanto sentimiento. Solo puedo ofrecerte hoy, como regalo, esta carta de amor en la que va mi alma comprometida en seguirte adorando con todas mis fuerzas y de luchar por verte sonriente y feliz.
Te amo, Venezuela.
http://www.laureanomarquez.com/articulos/una-carta-de-amor/284 




sábado, 26 de octubre de 2013

La víctima podrías ser tú


Quizás los hechos que nos suceden en los últimos días nos abruman, nos emocionan, nos llenan de ira, rabia, llanto, impotencia. Lo digo desde una posición extraña, pues lo que ocurre pudiera ser ajeno a mí. Más sin embargo, cuando hay pérdida, dolor, ese vacío que queda en familias truncadas por la violencia, sin explicación alguna, se siente un nexo, un lazo que pudieras no entenderse, pero existe.

Tal vez no puedo ser ajena porque mi país natal, Venezuela ha tenido un convenio con España, el cual fue firmado bajo la presidencia de Carlos Andrés Pérez y Felipe González respectivamente, quienes a su vez fueron grandes amigos, pues éste último se formó políticamente en gran medida bajo la protección y tutoría del primero. Bajo este convenio una serie de Etarras fueron llevados a Venezuela empleando un término que nos resultó extraño para los venezolanos, llegaron en calidad de “deportados”, y actualmente poseen la doble nacionalidad. A su vez, mucho se ha “especulado” sobre la relación entre la FARC y ETA, con el régimen de Hugo Chávez y también el actual. Es por ello que el tema no me es extraño, me llega de cerca.

Venezuela está viviendo una ola de violencia que arroja la cifra espantosa de más de 10 mil muertes al año por esta causa. Actualmente el desabastecimiento, luego de acabar con el sistema productivo y la seguridad alimentaria del país, es lo que prima.

Muchas veces pienso que me muevo entre dos mundos diametralmente distintos, entre dos husos horarios, dos maneras de vivir, aunque sin duda alguna compartimos un mismo idioma y parte de una historia que nos une.

En este momento siento que mis realidades se mezclan, se unen de alguna manera. Estrasburgo, el Tribunal de los DDHH, la violación de estos derechos para con las víctimas de ETA, favorecer a los victimarios quizás sea el punto de inflexión, esto que desgraciadamente nos une.

Siempre tengo a mano la Declaración Universal de Derechos Humanos firmada el 10 de diciembre de 1948. Creo que hoy es más pertinente que nunca. Vale la pena releerle. La declaración, previamente a mencionar cada uno de los 30 artículos, tiene una serie de considerandos, el primero, llama la atención por su contenido “Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”, además de ello, el artículo 3 menciona literalmente la “Todo individuo tiene derecho a la seguridad de su persona”. Entonces viene la pregunta, ¿cómo podrá el gobierno como garante de estos derechos responder ante la seguridad de los habitantes de España?

La sociedad no puede ni debe dejarse dividir entre quienes están o no a favor de las víctimas, quienes han muerto de forma violenta y sus seres queridos que viven el día a día sin su presencia. No podemos permitir que nos dividan entre buenos y malos porque no lo somos, formamos parte de una sociedad con deberes y derechos. Cualquiera de nosotros puede estar en los zapatos de las víctimas en algún momento de su vida, ahora me pregunto, ¿estamos dispuestos a ello?


Me permito dejarles el link a la página de la ONU donde pueden releer los DDHH, cada uno de sus 30 artículos y las consideraciones previas.

http://www.un.org/es/documents/udhr/