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domingo, 30 de agosto de 2015

Mi respuesta a la Carta de Felipe González


Mi estimado Sr. Felipe González, 
Ud. para mí, con todo respeto, es un "viejo conocido", por aquello de ser venezolana, sabe... Lo recuerdo, siendo yo muy niña, junto a su amigo el ex presidente de mi tierra Carlos Andrés Pérez, tanto en su primer mandato, cuando Ud. pasaba largas temporadas en Venezuela, como durante inicios del segundo, cuando llegaron los "etarras" y se instalaron en ella. Cosas de la política socialdemócrata, digo. 

En todo caso no viene el tema sobre los errores y aciertos de Carlos Andrés Pérez, que tuvo de ambos, como todos, supongo. Durante su mandato entre muchos logros, nacionalizó el petróleo, se construyeron represas importantísimas para toda la región, incluyendo el Guri, puso en marcha proyectos educativos, se crea PDVSA. Pero a su vez se permitió el despilfarro y la corrupción a todos los niveles. En su segundo período de gobierno, corto, como Ud. ya conoce, intentó implantar políticas, que viéndoles en retrospectiva, sin duda hubiesen mejorado, y mucho, la vida a mediano y largo plazo en Venezuela, pero el populismo iba alcanzando todos los niveles y se dió el Caracazo. Lo demás es historia. Mi país vive en dictadura desde hace unos 16 años. 
Quiero, antes de continuar, expresarle mi gratitud ante la posición últimamente adoptada por Ud., conjuntamente a otros líderes regionales. Pero recuerde, la dictadura empezó con Hugo Chávez, no con el dictadorzuelo de poca monta y terriblemente represor de Nicolás Maduro. 

Perdone haberme desviado del tema principal, pero la tierra "tira". 

Verá Ud., es que quería escribirle porque he leído su carta. Soy una de los más de 1.700.000 millones de venezolanos quienes por diferentes razones están en el exilio o han emigrado ante la realidad de nuestro país. Y vivo en Cataluña desde hace más de 10 años. Ciertamente su carta dice unas cuantas verdades, como eso que "España no se va a romper", pero me pregunto, ¿a qué coste?, porque he visto cómo desde los diferentes gobiernos centrales han callado ante la arremetida, cada vez con mayor fuerza, de un separatismo que usa maneras de regímenes totalitarios, imponen "su verdad", a través del poder, se han "enfrentado" a la ley y nada ha ocurrido. Y ésto también ha pasado durante el gobierno socialista de ZP. No, no es nuevo. 
En mi sensación de estar adaptada y adoptada en esta Cataluña tan, pero tan española, me permito indicarle que he captado tres errores, y me permitirá señalarlos. 
Siento que Ud. generaliza un término de manera errónea. Y particularizo en el título, Ud. la dirige la carta a "los catalanes", y no, pienso que debería dirigirla a "los separatistas", que no independentistas porque Cataluña jamás ha sido colonia ni independiente. Así pues, mi estimado Sr. González, allí lo primero. Más aún cuando son muchísimo más quienes saben y se sienten tan españoles como Ud., en esta región que ha ido siendo llevada a ese precipicio llamado 27S. 
En la carta Ud. menciona "hechos diferenciales". Le repito, con todo respeto, es que he viajado por España, y no veo tantos hechos diferenciales entre las distintas regiones de esta preciosa tierra, tantos como los de otras regiones de otros países. A la vez, en la misma frase señala, "reformas pactadas". Y me pregunto, ¿estas reformas son para qué? ¿para beneficiar a quienes? ¿seguir alimentando el monstruo del secesionismo?, le recuerdo que "ese" es un como un "drac" insaciable, que una vez consigue algo va a por más, la historia en estos últimos 35 años está minado de ejemplos, sin duda Ud. los conoce mucho mejor que yo. 

Por último, no quiero terminar estas líneas, mi respetado Sr. Felipe González, sin agradecerle por su carta, como ya se habrá percatado, hoy en el mundo de las redes sociales está siendo uno de los temas más referidos, sino el que más. Y me permito agradecerla en nombre de muchos quienes ven cómo han silenciado voces disidentes en Cataluña. Pero antes de pactos, hechos diferenciales o generalizar, le repito, con todo respeto, pienso que empezaría por hacer cumplir la Constitución de 1978, creo que aún es joven, poco empleada y mal vista, cuando tiene mucho por dar de sí. 

Reciba un abrazo grande, caribeñamente, como se da en mi tierra natal. 
Carolina, una venezolana en tierras españolas.  

domingo, 21 de septiembre de 2014

Cataluña...esperando el imperio de la ley: 12O

Estos días me encuentro llena de acontecimientos, personales, locales, nacionales, de mis dos patrias. Sucesos que mueven el mundo en diferentes direcciones a una velocidad vertiginosa. Las noticias van una a una sucediéndose casi minuto a minuto, y creo que nuestra capacidad de asombro sigue estando, a pesar de tanto.

Vivo en una España preciosa, llena de gente que busca día si y otro también conquistar sus sueños, lo veo en sus rostros. Cuando viajo, les escucho atentamente, sigo los hechos con atención, con la curiosidad propia de científico (defecto profesional tal vez) 


Vivo en esta España, también plena de hechos de corrupción que nos asombran, no por ellos, sino por la impunidad con que ocurren. Son confesados y nada pasa. Los "delitos" son brutales por decir menos, los números en euros que pasan por nuestros rostros son incontables, mas para una sociedad que cuenta con mas de un 20% de paro. El tiempo en el que se han venido sucediendo los hechos, 35 años, y nada ha ocurrido. Un secreto a voces. TREINTA Y CINCO AÑOS llenos de mentiras, corrupción, "discriminación en positivo", cada paso premeditado, planificado, tres generaciones adoctrinadas en este espacio de tiempo.
Sus actores siguen allí, veraneando a sus anchas, mientras, el ciudadano de a pie puede ser llevado a la cárcel por 1000 euros robados de forma torpe en una entidad bancaria. El mundo de lo absurdo.

Se llama a la desobediencia, y creo recordar en esta Constitución leída en varias ocasiones, que eso “puede” ser un delito, que lleva a la cárcel, es confeso, público, ¿no debería actuar la Fiscalía?, claro, es un coste político ¿quién lo asumirá? 
Se llama a la desobediencia, a no reconocer las leyes, a disolver la soberanía, que en teoría reside en el pueblo español.
Se llama a la desobediencia, se realizan actos ostentosos, a la luz de todos, con el dinero de todos, y todo sigue.

Se llama a la desobediencia desde hace años, al inicio apenas audible, y ahora como una tromba sin importar qué y cómo se llevan por delante.

Se llama a la desobediencia usando el poder descaradamente, como tentáculos han invadido cada uno de sus espacios, como un cáncer se han diseminado en cada una de las áreas de esta sociedad.
Se llama a la desobediencia mientras se amenaza a quienes defendemos la legalidad, a quienes portan a España como bandera.

Solo repito algo que digo casi que a diario, esperamos que se aplique la ley, si, porque la Democracia con mayúsculas es eso, el imperio de la ley, aunque no estemos de acuerdo con ella. Y si somos de los que creemos que ha de cambiarse, debemos agotar las vías en su seno para hacerlo, pero nunca fuera. 

Definitivamente algo nos ocurre como ciudadanos ¿cuándo saldremos en masa a la calle a protestar por todo esto? 

Entra el otoño, en pocos días es octubre y el 12 nos espera una cita en la Plaza Cataluña de Barcelona… esta extranjera junto a muchísimos españoles, estará con su enorme Rojigualda, la que cuelga hace más de un año en mi balcón, esperando que desde el gobierno central se adopten las medidas que deberían haberse aplicado hace mucho tiempo. ¡Cuánto se hubiese evitado!: odio, división, adoctrinamiento, mentiras, dinero dirigido a un proyecto de minorías en lugar de resolver los problemas de los catalanes. 



El otro día escribí: 
“nos preparamos para fechas importantes:
  •  el 11S, cuando decidieron "celebrar" los 300 años de 1714, una guerra que se narra entre mentiras desde los libros de texto en colegios, ESO e institutos (por cierto, ¿el Ministerio de Educación?)
  • el 12O, cuando salimos trajeados con la Rojigualda, en algo más que una acción en pro de España, es un acto de valentía en el centro neurálgico de Barcelona, Plaza Cataluña... cada vez somos más quienes a pesar del miedo, actuamos, sabemos que estamos solos en esto, y lo asumimos 
  • el 9N, día fijado para la consulta, sí, "esa" que va en contra de la Constitución y las leyes de España...”


H
emos vivido el 11S. De forma vergonzosa se “celebró” una herida, esa que ha sido enseñada como si a partir de allí Cataluña hubiese cambiado de ser una región, que como tal ni existía, para ser una colonia por 300 años, una mentira tras otra contada por demasiado tiempo. ¿Qué ocurrió en el resto de España? ¿Acaso no se percatan que este es un trozo de su tierra? ¿No se dan cuenta de cuántos de sus conciudadanos son silenciados y amenazados? 

El dinero de todos se ha “invertido” en una causa llena de impunidad, mientras los problemas de los ciudadanos siguen y crecen exponencialmente.

La próxima cita es el 12 de octubre, allí nos tendrán. Que no se dude un momento, los ciudadanos desde aquí, en Cataluña seguimos actuando. 

Esperamos que el Gobierno, representante del Estado Español, también lo haga, en el marco de la ley, haciendo finalmente que se cumpla con todas sus consecuencias. Las heridas quedarán, las cicatrices recordarán estos 35 años, solo espero que para aprender de los errores y horrores que se suceden. Que entendamos que siempre estaremos Mejor Unidos, que somos los mismos, aunque con diferentes acentos, que somos diferentes, libres e iguales.



sábado, 2 de agosto de 2014

Un problema llamado IMPUNIDAD...

Hago un alto en el trabajo, y es que las noticias pasan de una a otra, se sobrepone una a otra peor, a otra más absurda, a otra brutalmente bizarra.
Estamos llenos de corrupción y personas que, con un caradurismo sorprendente, denuncian delitos practicados... ¡por ellos mismos!. Entonces viene a mi mente aquella máxima "A confesión de partes, relevo de pruebas". Y me planteo muchas preguntas, o mas bien respuestas que no encuentran preguntas, o quienes deban responderlas, quienes deban hacerle frente. Quizás es que no lo quieran, temen por ellos mismos, porque cada acto tiene una responsabilidad social, política, y lo que es aun más grave, jurídica. 


Y es que creo que nuestro mayor problema no es que el delito se haya instalado como un vecino más de nuestra sociedad, que la corrupción campee a sus anchas entre ciudad y ciudad, de pueblo en pueblo, entre ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas, miembros de gobierno, partidos políticos... entre nosotros, en nuestro día a día... NO.  Soy de las que piensa que nuestro mayor problema es la IMPUNIDAD. Si, esto que les ha permitido a muchos actuar por años como bien les ha parecido, en contra de la Ley y la Constitución, es más, llamando a violarle a cara descubierta. 


Los mecanismos que deberían frenar este "arroz con mango" mantienen un silencio cómplice, tienden a mirar hacia otro lado...los organismos llamados a controlar esto, no actúan.
Año a año, día a día vivimos ante el robo indiscriminado a una sociedad que ha depositado la confianza en politiqueros de oficio, que violan la palabra POLÍTICA, que debería ser sagrada para todos, y con mayor ahínco en quienes le ejercen. 

Nosotros, como ciudadanos deberíamos exigir el buen cumplimiento de ella, pero algo nos pasa. Nos ha "narcotizado" el sistema, no respondemos o tenemos miedo de ello. Y aquellos "grupos" o "asociaciones" que organizan otrora protestas, las famosas MAREAS, parecen estar pasando un problema, tal vez entre tanta movimiento tienen un problema patológico (que parece estar desde su origen) y han perdido el norte, no se han percatado del sentido que tiene el ser ciudadano y asumir un liderazgo, porque en algún momento lo han tenido y ejercido... pero ahora, justo ahora, hacen mutis.


Vivo en una Cataluña que se debate en medio de una división terrible, sembrada por unos señores que han propagado a los cuatro vientos el no saber de dónde viene todo el dinero que poseen... en paraísos fiscales, claro está. Mientras, con ese odio instaurado en el medio de todos, reclaman derechos que no poseen, actúan impunemente y llaman a la desobediencia de las leyes y la constitución... desde el Gobierno Central, con la pelota en su tejado desde hace ya un buen tiempo (y varios gobiernos), nada pasa. Quienes vivimos en este trozo de península vemos como no se defiende un país, un Estado, y lo peor, les pagamos por ello, ¿nadie se ha percatado? 
toc toc... ¿Mareas?... ¡TOC TOC!

Y es que cada zona o región tiene su propio "garito", con esos personajes oscuros, con risa burlona, llena de sorna y vestidos con trajes costosos, quienes descaradamente piden la cabeza de otros, mientras las suyas descansan sobre bolsillos llenos de ese pillaje por todos conocido. 

Vuelvo a preguntarme por aquellos de las MAREAS, ¿están por allí?, ¿alguien les ha visto últimamente? 
EREs, UGT, Bárcenas, Mercasevilla, Gürtel, ITV, CiU, Pujol, Chaves, Urdangarin, Amy Martin, Malaya, Tramas urbanísticas, Tramas en Sanidad...es un no parar, vamos que si es por Mareas, tenemos para escoger, pero casualmente éstas actúan solo en algunos casos y en determinadas CCAA. 

Mientras, desde aquí, en esta tierra en donde decidí ubicar mi "carpa", nos preparamos para fechas importantes: 

  • el 11S, cuando decidieron "celebrar" los 300 años de 1714, una guerra que se narra entre mentiras desde los libros de texto en colegios, ESO e institutos (por cierto, ¿el Ministerio de Educación?)
  • el 12O, cuando salimos trajeados con la Rojigualda, en algo mas que una acción en pro de España, es un acto de valentía en el centro neurálgico de Barcelona, Plaza Cataluña... cada vez somos más quienes a pesar del miedo, actuamos, sabemos que estamos solos en esto, y lo asumimos 
  • el 9N, día fijado para la consulta, sí, "esa" que va en contra de la Constitución y las leyes de España. 

Es dos de agosto, cada día queda menos... aquí seguimos, y como se dice en mi tierra: amanecerá y veremos... 

sábado, 19 de abril de 2014

Yo sí soy inmigrante ...y vivo en el exilio

Me permito reproducir una "versión" del artículo que fue publicado en la Revista del Vallès en diciembre de 2013. Le escribí y le leo aun llena de emociones diversas. Debo agradecer siempre a Roberto Giménez Gracia, quien fue su director por mas de 30 años por "empujarme" a escribir sobre ello.
Y es que me permito a mi misma reproducirlo para que entiendan las razones por las muchos tenemos que optar por salir de nuestros países, hasta hace nada eran los españoles quienes llegaban a mi tierra...unos 800 mil en mas de 3 décadas.
Reconozco mi condición de extranjera, inmigrante, y trato con sumo respeto al español, sus costumbres, sus leyes, su tierra.
Aquí les dejo mis letras.

Chuao, Aragua, Venezuela
Foto de Elieser Pantoja 
Caracas, 17 de abril de 2012. Una fecha que tengo tatuada en mi memoria. Ese día, vino a mi mente la palabra exilio, un sentimiento que empezaba a concienciar aun estando en mi propio país, al que había vuelto un año y medio antes.
Recuerdo la escena como si le viera en tercera persona, me veo colgando el auricular y llorar en silencio, uno de mis sobrinos sostenía mi mano, sin mediar palabras. Era un momento en el que estaba cargada de respuestas que no encontraban preguntas. Tenía que resolver una situación en la universidad donde había estado laborando por 20 años, sentirme ajena, lejana, distinta a mi gente, pasó de ser duro a traumático; sentirme extraña a un lugar al que consideraba mi segundo hogar, mi casa de estudios y donde tenía la responsabilidad enorme de formar profesionales, investigar, dar servicio.
Y es que cada lugar, desde las reuniones con amigos, hogares, sitios de trabajo, y donde no escapa la universidad, funcionan como pequeños clones del país donde todo se magnifica, de esa Venezuela, o lo que queda de ella ...esto es mucho.

Los Roques, Venezuela
El exilio es una palabra que a muchos nos suena dura, quizás a todos. Implica un desprenderse de parte de lo que se es, de un país, de una vida, llena de familia, amigos, gente querida. De costumbres, de un habla diferente que nos es propia. Según la RAE exilio se puede definir como la “Separación de una persona de la tierra en que vive”, también le señala como “Expatriación, generalmente por motivos políticos”. Yo agregaría algo más, pues le asumí estando en Venezuela, sentirme extranjera en mi propio país, reconocer esta palabra y lo que conllevaba, y llegar a decirlo fue todo un proceso.

Por razones laborales debía volver a mi patria, lo que hice en diciembre de 2010. Mi padre murió en octubre, no, no pude estar para su entierro. Viajar habría sido inútil y complejo. Justo había estado un mes antes con Él, tenía una enfermedad que le mantenía en cama. Nos despedimos, ambos lo supimos. Había llegado a España el día de Reyes de 2005...y tocaba "la vuelta".
Ese viaje fue en extremo pleno de emociones. Mi padre ya no estaba, volvía a mi patria para quedarme con la firme intención que mi familia en pequeño también se viniera. Para ello, yo debía tener las condiciones mínimas.

Esto de "vivir" dos realidades paralelas, tan disimiles en muchas ocasiones pudiera llevar a condiciones extremas. Creo que eso vivo en mi día a día, pero sin llegar a "esas" condiciones. Solo que a veces la tristeza me llega hondo o la alegría me supera.
Mi Venezuela , aquella en la que nací, crecí, estudié, aprendí a amar y donde los principios y valores eran lo más importante que se podía tener …esa no existe, la tenemos extraviada en algún rincón, alguna rendija quizás perdida en el tiempo, en uno que no lleva reloj ni calendario. Allí está, marginada y sola. Ojalá que como el ave fénix pronto renazca, recordando su pasado, su historia enorme que parió hombres y mujeres que le hicieron grande. Ahora vive un presente aciago, y sé que tomará años recobrar una mínima parte de lo que fue un país acostumbrado a recibir inmigrantes, un país moderno, hermoso no solo por sus paisajes que van de costas caribeñas a montañas de nieves eternas, llanos donde se pierde la vista, a selvas con Tepuyes que emocionan a propios y extraños. Venezuela ha sido un país increíblemente hermoso por su gente, pero esa que recuerdo apenas se nota.
Auyantepuy con el Salto Ángel
Venezuela

Mi otra realidad, “mi” otro país, es éste, el escogido. Alguien me dijo una vez que cuando se escoge otra nación como propia es un amor distinto, diferente, pero extremadamente fuerte, nos llena el alma porque le “hacemos” nuestro, lo “escogemos”. Y cuanta sabiduría en aquellas palabras.

Mi otro país es España, donde vivo hace casi 9 años, donde convivo, he sido adoptada y estoy adaptada. En una Cataluña plural, que he conocido bilingüe y donde por respeto a lo que es y sus costumbres no he tenido problema en aprender su idioma, con la riqueza que ello implica. Soy de las que cree que el conocimiento no ocupa espacio, y que los idiomas acercan y nunca dividen.

La "Rojigualda", bandera de España
Creo o al menos eso percibo, que estos últimos cinco años esta España ha cambiado, y lo ha hecho a una velocidad vertiginosa. La politiquería reina, esa, la barata, la que tiene precio y se vende al mejor postor. La que no le importa su tierra sino su bolsillo.

Y es que no se podría comparar esta realidad con mi “país bizarro”, mi Venezuela, esa que se me perdió en algún lugar. No, esta España la sé distinta, está luchando, en cada hogar, en muchas esquinas, en las miradas de quienes sueñan con un país diferente. Donde el “estado de derecho” es igual a la justicia, y no exactamente el imperio de la ley, porque las leyes están hechas por los hombres y mujeres, en muchas ocasiones para que calcen a sus intereses, o le interpretan según sea.

Siento que algo surge, y esta percepción la tengo quizás en mi estado de "optimismo por defecto o de esperanza continua", o tal vez porque lo vivo, lo veo en la gente, esta gente linda, llena de ganas de un país bonito, su país. Creo que es la hora de la ciudadanía activa, organizada, para lo cual requiere urgentemente conocer a fondo lo que ocurre y a su vez saber cómo hacer, estar preparado para actuar en lo “urgente” y en lo “importante”, en este ahora y pensando en un futuro, el suyo y el de los que vendrán. Retomando el norte.


lunes, 6 de enero de 2014

El Poder de Uno: asumir el protagonismo de nuestra propia historia...

Estos días nos han dejado mil eventos, anuncios y hechos que no nos pueden dejar indiferentes. O quizás no deberían hacerlo.
Creo que hoy más que nunca es la ciudadanía activa la que debe ser protagonista de su propia historia.

Probablemente todo cuanto nos ocurre sea conveniente, para despertar nuestra conciencia, y para hacernos conscientes, reaccionar pro-activamente, preguntar, ser incisivos, exigir nuestros derechos una vez conocidos éstos y cumplido nuestros deberes como ciudadanos, como sociedad.

El mes de diciembre no pudo ser más polifacético. Mostró en lo público unos políticos que distan mucho de lo que queremos que sean, que no entiendan que son nuestros servidores públicos, que tienen un sueldo que proviene de todos nosotros, y que tienen responsabilidades morales, jurídicas y políticas. Y es hora de exigirlas.

En lo local nos ha tocado vivir un proceso “separatista” financiado desde la Generalitat de Cataluña con el dinero de todos, y cuando escribo “todos” me refiero al contribuyente, pero de toda España, claro. En este proceso vivimos un simposio denominado España contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014), amparándose en el sagrado derecho de la libertad de expresión, sin considerar la libertad de expresión de todos quienes vivimos en Cataluña y que pensamos diferente, de todos los españoles quienes tienen derecho sobre esta su tierra, y sin considerar la Carta Magna, que en su artículo 2 dice textualmente “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española”… en esos días se nos presentó el Presidente de la Generalitat con las preguntas que pretende formular en un referéndum a todas luces ilegal. Sin embargo, quienes vivimos este proceso de manera intensa, no sentimos en ningún caso el apoyo del Gobierno de España, quien es garante del Estado, su Constitución y sus leyes. Aparecen grupos como “Terra Lliure”, quienes hacen apología del terrorismo; un comunicado de Otegi a favor de “Dret a decidir”, ETA congeniando directamente con un proceso separatista… ¿y qué ocurre con el gobierno?, ¿quién ha de actuar contra todo esto?  ¿realmente esto es un evento local o nacional?.

Durante este mes hemos visto varias acciones de grupos a favor del aborto, de la “ley de plazos”, donde no se considera al feto humano como tal. Lo sorprendente de estos grupos es que defienden los derechos de la “mujer” a decidir sobre su cuerpo, favoreciendo el asesinato (llamado “interrupción del embarazo”) de un ser que también tiene derechos, y sus garantes son los padres de esta criatura y una sociedad que debería velar por ello. Mientras, nos formulamos preguntas, ¿dónde nos hemos perdido como “humanos”?, ¿qué grupo de animales va en contra de su propia especie?, ¿dónde está la “moral”?, ¿qué nos ha pasado?, ¿cómo hemos llegado hasta esto?, ¿la interrupción del embarazo soluciona algo no deseado?, ¿así lo debemos asumir?, creo que definitivamente, cuando tocamos esto, siento que hemos llegado a un punto muy bajo como sociedad, donde la vida no tiene valor por sí misma, y nos sentimos con el derecho, la autoridad de decidir quién nace y quién no…

Mientras todo esto llena páginas de periódicos, el gobierno, para muchos pareciera un ser inexistente, nos plena de impuestos, anuncia subidas de la luz en valores que nos sorprenden, que chocan contra lo que pensamos, contra los presupuestos y mas, contra una sociedad que espera aún medidas que estimulen el empleo, que dejen de golpear a quien lo proporciona, que plantee soluciones. Leemos los periódicos del mundo, y lo que señala es que el dinero destinado a lo público, al crecimiento de la burocracia en lo nacional y lo local aumenta inexplicablemente, incumpliendo con lo solicitado por la UE y lo racional, cuando queremos implantar medidas anticrisis. Aumentan los sueldos de los grandes. Siguen las ayudas a los bancos. Pero las pequeñas y medianas empresas, en otrora la parte más importante de la economía española sigue sin acceso a los préstamos, sin ayudas pero debiendo cada vez más hacer frente a impuestos y subidas de los insumos que van haciendo imposible su subsistencia.

No podría dejar de mencionar los juicios por corrupción que implican la alta casta política, empresarial y monárquica de este país. En particular el de los EREs donde una juez actúa sola contra toda una trama de corrupción asentada en los sindicatos, quienes deberían velar por los derechos de los trabajadores, siendo éstos los afectados. Entre tanto, la “progre” ni les menciona, peor, va en contra de la propia justicia. El ciudadano de a pié se siente no menos que desamparado. Vemos como quienes son imputados y juzgados por delitos que afectan las arcas públicas, es decir, nuestro dinero, están en plena libertad y la ejercen...nos preguntamos, ¿dónde está la justicia?, ¿a quién se aplica?, ¿somos realmente iguales ante la ley?.

Quizás el colofón de todo ha ocurrido entre el mes de diciembre y los primeros días de enero. Hemos sido testigos de la puesta en libertad de asesinos, terroristas y violadores en serie, sin que el gobierno actúe para garantizar la seguridad de más de 45 millones de personas que vivimos en España. Cada hecho nos sigue sorprendiendo, nos indigna, nos hace preguntarnos qué debemos hacer ante tanto. Pero quizás, lo ocurrido hace tan solo dos días, ha sido la guinda de la tarta, esa reunión de más de 63 expresos etarras aprobada por un juez para hacer pública su apología del terrorismo, si, algo que debería ser penado por la ley. Pero dentro de todo ello, un hecho nos ha llenado de esperanza, es lo que se llama “El Poder de Uno”, ese periodista valiente que venciendo miedos se levantó y fue esa voz que hemos querido escuchar, delante de todos, Cake Minuesa nos hizo el favor de devolvernos la confianza, que existe gente buena, hemos sido testigos de excepción de su justo reclamo delante de todas las cámaras y periodistas que cubrían “la noticia”. Exigió que se pidiera perdón a las víctimas, recordó que en esa mesa había 309 asesinatos, una cifra que revuelve las consciencias de todos, que sorprende a los más escépticos, que ha hecho reaccionar a una ciudadanía en las redes sociales. Sin embargo, se ha echado en falta el apoyo de periodistas, políticos, lo que debería haber ocurrido sin dudar un segundo. Cake Minuesa nos mostró que sí existe esa España que queremos, que no podemos ser indiferentes ante esas muertes injustas, ante esas víctimas y ante sus familias, tan víctimas como ellos, a una sociedad que ha vivido en el miedo, que debemos vencerlo y actuar. Minuesa nos mostró “El Poder de Uno”, nos recordó esto que quizás llevamos dentro desde hace un buen tiempo, que debemos reaccionar, asumir el protagonismo de nuestra propia historia, ser esa la ciudadanía activa que se nos exige, que esta nación puede esperar más. 





jueves, 12 de diciembre de 2013

¿España contra quien o Separatistas contra la Ley? ...

El día de hoy veo con extrema preocupación cómo se actúa impunemente contra una nación, contra una España que merece el respeto de sus ciudadanos, si de todos quienes son españoles y de quienes vivimos en ella, en mi caso con el respeto absoluto y de asumirle como mi segunda patria.

Y menciono “con preocupación”, debido al simposio España contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014) que se inicia el día de hoy 12 de diciembre de 2013. Este Simposio está dirigido por Centro de Historia Contemporánea de Cataluña (CHCC), un organismo que depende directamente de la Generalitat de Cataluña, es decir que sus acciones están siendo pagadas con dinero del contribuyente, si del nuestro, del suyo, del mío, del de todos quienes vivimos en esta nación, España.

Desde la dirección del Simposio, el CHCC y de la misma Generalitat a través de sus voceros, quienes han estado al frente de los medios de comunicación, defienden el simposio calificándole como “académico”, amparándose en el sagrado principio de la Libertad de Expresión, olvidándose de algunos detalles para mencionar dicho principio. Primero, la Libertad de Expresión se basa en la veracidad de los hechos, esto a todas luces es, al menos, “discutible”, puesto que mencionan unos hechos que en realidad nunca han existido. En segundo lugar, y no menos importante, actúan de manera impune y flagrante contra España y los españoles, incitando el odio, promoviendo a una España como un Estado opresor. Algunos partidos políticos han pedido la acción de la Fiscalía del Estado basándose en el artículo 510 del Código Penal.

El simposio mencionado es un hecho más entre todos los que han venido ocurriendo de manera constante en estos últimos años una Cataluña “comandada” por quienes pretenden erigirse con una “verdad” basada en el principio de Goebbels. El último de ellos realizado a gran escala, donde se emplearon recursos del estado (ambulancias, mossos, entre otros), con un alto coste para cada uno de los ciudadanos españoles. Todos y cada uno de estos actos han sido realizados ante la tibia mirada, o más bien la inacción de los diferentes Gobiernos e instituciones quienes deberían tener, o más bien ejercer la enorme responsabilidad de garantizar el Estado Español, el cumplimiento de su Constitución y las Leyes. El artículo 2 de la Constitución vigente dice textualmente “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española”…



Mientras en este territorio español llamado Cataluña nos llenan de actos separatistas e independentistas, el adoctrinamiento continúa en colegios e instituciones, siguen surgiendo dudas, preguntas… ¿Quién garantizará la unidad de España?, ¿Quién actuará para que se cumpla lo establecido en la Constitución?, ¿Puede actuar un gobierno regional impunemente ante la unidad y soberanía de España?... ¿Habrá alguien que de respuestas a todo ello?... 






viernes, 8 de noviembre de 2013

España y el Español, lo que nos une

Los acontecimientos últimamente nos llegan más que día tras día, hora tras hora. Quizás antes también ocurriesen de la misma manera y magnitud, pero todo ha cambiado con el devenir de las nuevas tecnologías, este mundo 2.0 nos permite la inmediatez de la noticia, haciéndonos partícipes de ella, de forma muy activa.

Lo nos ocurre de menor a mayor escala lo podemos apreciar con lupa, y participar en diálogos que pueden ser discusiones de mayor alcance con personas a quienes no vemos, no conocemos pero están.

Cada quien expone sus vivencias, tal  vez intentando aportar lo que tiene, pero lo que nos acontece en lo exterior nos arropa y nos hace ser, en muchos casos, agresivos, sin ver que podría ser una simple opinión de alguien que lo vive, buscar ese “ganar-ganar” con el intercambio de informaciones y enriquecernos de ello.

Cuando participas en estas discusiones o les aprecias en ese “Time-Line” o TL, surge esta sensación de estar constantemente sobre una bomba de relojería, que ante cualquier acción puede estallar, por mínima que parezca, incluso en este mundo 2.0.

Hace pocos días tuve la oportunidad de intervenir en un diálogo, en el que creí que podía aportar información, siempre guardando distancias y ante todo respeto. El tema giraba en torno al deporte, al Hockey sobre patines, una disciplina que tiene una cantidad importante de aficionados en Cataluña, donde vivo hace casi 9 años, apoyados por una fuerte federación. El punto es que la selección nacional de España de Hockey sobre patines está conformada en su mayoría por catalanes, incluyendo al entrenador, y solo un asturiano, Toni Pérez. Pero hay un detalle, el punto de inflexión y controversia, hablan catalán.

Para quienes vivimos en Cataluña no es algo que nos sorprenda, es más bien parte del día a día, el bilingüismo, manejar ambas lenguas, escucharles en la calle, en las tiendas, entre las personas, en las ciudades, en los pueblos. Si se dirigen entre ellos, entre catalanes ¿por qué no hacerlo en catalán? Claro, si está Toni Pérez u otra persona del resto de España el deber ser es hablar en español. El comentario de este chico es que se ha adaptado, y según el diario que se lea, esta adopción ha sido “obligatoria” o no. Es interesante que el capitán de la selección española, Pedro Gil dice sentirse orgulloso de ser Catalán y Español y es el primero en mostrar la Rojigualda.

Es importante decir que esta selección de Hockey sobre patines ha sido 16 veces campeona del mundo. No es cualquier selección, son buenos, son excelentes, son los mejores y se sienten españoles, tanto como cualquiera que ha nacido en esta España heterogénea.

De repente una noticia en un diario y saltan las alarmas en el twitter, y quizás todo se deba a que la lengua se ha usado como un elemento separatista, cuando en realidad es parte de la diversidad y la cultura de España.

Es la Rojigualda la que izan mientras se escucha el himno de España, llevan la equipación de España, representan a España, la campeona mundial de Hockey sobre patines es España… Pero todo se trastoca. Se nos ha vendido tanto la idea que la lengua es parte del separatismo que lo asumimos y tendemos a ubicarnos en un lado u otro, en buenos y malos, según se vea. ¿Y quién lo determina? ¿Quién nos clasifica como tales?

Es imposible negar lo evidente, quienes vivimos en Cataluña sabemos que la lengua se ha usado como elemento separatista no siéndolo. He aprendido durante todos estos años que es parte de una cultura, de costumbres, de una parte de la población que le siente como propia, porque lo es. Pero la inmersión lingüística, la aberración idiomática de “discriminación en positivo”, ha calado en Cataluña y fuera de ella, sin percatarnos que este pueblo, el Catalán es bilingüe. Que se habla catalán normalmente, tanto como el castellano o español.

Ambas lenguas nos enriquecen. No deberían ser parte de este juego separatista. No deberíamos permitirlo. Es posible el bilingüismo, de hecho existe en la calle, en este pueblo mestizo, un bilingüismo que ha de existir sin perder el norte, la lengua oficial es el Español, y así debe asumirse.

Es cierto, en Cataluña, durante más de 30 años bajo esta consigna de “inmersión” y con la mirada tibia de los dirigentes nacionales hemos estado perdiendo una de nuestras riquezas, el Español, un patrimonio que debería cuidarse. En las escuelas es tratado como una lengua extranjera.

Cataluña tiene una literatura en Español, que es quizás más prolífica e importante que en catalán, pero no por ello debemos despreciar a quien le hable. Es hermosa esta diversidad. Esta España plural existe y no por ello deja de ser menos nación, y tampoco deja de ser menos español quien hable una lengua materna propia de donde ha nacido.

Pero esta lengua, el español, la que nos une, en España y con el resto del mundo, esta riqueza enorme no debemos ni queremos perderle. Es un hecho que es el segundo idioma en importancia, el segundo más hablado en el mundo y el tercero en internet; actualmente es vital tanto en la parte comercial, laboral, como en la diplomática. Esta lengua hermosa, prolífica y diversa es hablada por más de 500 millones de personas. Donde España representa aproximadamente solo el 9% de ese total, el otro 91% está ubicado mayoritariamente en América.

No podemos olvidar sus orígenes, defenderles, mantenerles. Siento que para ello hay que dar un paso al frente, sentirnos orgullosos de esta diversidad que tenemos, y empezar a fortificar el Español desde su historia enorme, su literatura, tanto en España como en otros lugares del mundo. Buscar lo que nos une, no lo que nos divide.
En Cataluña, en estos últimos años se nos ha querido dividir, pero el 12 de octubre el lema más importante de las miles de personas que manifestaron su amor por este país fue SomCatalunyaSomosEspaña. Tuve la enorme suerte y satisfacción de estar allí, ser partícipe de ello. Ese día me sentí orgullosa de haber escogido este país como mi segunda patria, así lo siento.

Que el uso de una lengua no nos divida, que no se use de manera terrible como elemento de desintegración. No podemos ni debemos permitirlo.  

martes, 29 de octubre de 2013

La aventura de Ítaca, por Roberto Giménez

En este mismo Editorial la pasada semana (mayo 2012) señalábamos seis principios de Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, aplicándolos a la crisis actual en que se nos quiere hacer ver que la culpa no es de nadie en particular, sino de todos en general, por haber gastado más de lo que deberíamos. Es una hábil técnica propagandista que busca primero la aceptación de la culpa y en consecuencia la resignación. Estas técnicas de propaganda son enormemente eficaces. En el decálogo de Goebbels, en realidad son once principios, hay un séptimo que también es utilizado por los demagogos en estos días de pesares y de temores, a saber:
 
Es el Principio de la exageración y desfiguración. Y se trata de convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en una amenaza grave para la comunidad nacional. Exagerar la amenaza para que la piña esté más compacta.
 
Y la película que los goebbelianos de nuestros días están fabricando es que a partir de la aprobación de la ley de estabilidad presupuestaria el Estado va a intervenir las autonomías que no hagan los ajustes que se necesitan. El mensaje es que esta ley de estabilidad se ha redactado contra nosotros, ya que Catalunya (y también Andalucía) es la china en el zapato de la uniformidad que pretende el PP. A modo de ejercicio de distracción, primeramente intervendrá una autonomía menor en manos del PP a modo de ejemplo y argumento preventivo para, posteriormente, ir a cazar la pieza mayor realmente buscada. No se atreverán con el País Vasco, porque allí está ETA en la reserva activa, pero sí con la pacífica Catalunya. Y como ya ha anunciado Francesc Homs, portavoz del Govern, esta vez no vendrán con tanques sino con interventores…
Los propagadores de esta trama digna de una patología en fase aguda de la paranoia, los Salvador Cardús i Cía, dan un paso más allá y ya desean que el propio Estado español sea intervenido por Bruselas bajo el principio de que contra peor le vaya a España, mejor le irá a Catalunya, porque una intervención de Europa a España provocará una intervención general de la Administración Central del Estado sobre las comunidades y esto pondría patas arriba el Estado de las Autonomías y el mismo sistema constitucional, y que toda esta arquitectura política podría convertirse en una especie de Titanic naufragando en la tempestad en un mar desconocido e impredecible… Y de esta forma Catalunya, con un bote salvavidas de remeros liberados de la esclavitud, pudiera salvarse navegando audazmente, contra viento y marea, hacia la mítica Ítaca.
Quienes defienden esta aventura hacia lo desconocido un consejo: lean la Odisea de Ulises en su viaje de retorno a la isla patria. Léanla y sabrán que en la epopeya clásica de Homero, Ulises llegó a la Itaca deseada, y pudo volver a abrazar a su amada Penélope, pero el naufrago llegó solo a la isla. Único superviviente. La tripulación entera murió en una trágica aventura que les llevó al fondo del mar en un viaje hacia el infierno.
 
Las técnicas propagandistas de Goebbels son tan devastadoras hoy como hace setenta y cinco años, y la aventura de Homero en busca de la mítica Itaca, también.

Autor: Roberto Giménez, Revista del Vallès. Cataluña, España. Mayo 2012
@rgimenezgracia
Quiero agradecerle a Roberto Giménez la gentileza de cederme el artículo para publicarle en este blog.