domingo, 20 de julio de 2014

"No somos iguales"

La vida en el exilio da una perspectiva distinta de los hechos... y no digo que poseamos "la verdad" por ello. Simplemente que te posicionas desde las vivencias en otro tiempo, otro plano, otro contexto… quizás con mucho Caribe dentro, o tal vez no el suficiente. Tal vez con ese realismo mágico que nos permite saltar entre épocas pasadas y la presente...que saca los sentimientos, emociones… lloras y ríes, pero sobretodo, extrañas, echas en falta un país, la música, el chiste, la risa fácil, ese abrazo cuando quieres compartir una buena noticia, o aquel cuando el llanto nos llena, el duelo nos llega… 
He escrito en diferentes oportunidades las razones de "mi" exilio… que pueden tener o no semejanzas a las de ese más de un millón y medio de venezolanos distribuidos por el mundo.

En estos días han llegado a mi mente diferentes hechos, que creía guardados en esa memoria selectiva que creamos, para resistir a este charco que se hace más grande o más pequeño.
Recuerdo las palabras de los cubanos, inmigrantes de los 60s y 70s a mi tierra venezolana, cuando en 1999 Hugo Chávez llegó a la presidencia... no podían creer que se repitiera, vivir de nuevo hechos que tenían también en esa memoria selectiva que les permitía vivir el día a día, a pesar de lo que ocurre en su Isla amada. Llegaron con voces de advertencia, narrando lo que les había ocurrido, pero muchos "necios" respondían con frases semejantes como "no permitiremos que ocurra… no somos iguales… tenemos un ejército que cumple la constitución y las leyes". La prepotencia infinita de quien se siente superior, la ignorancia es atrevida, dicen… más que eso, es barbarie, es oscurantismo, es atraso.

Si pensamos en ese país, Venezuela, hace 20 o 25 años, podría, con la distancia del trópico y del "respeto", tener más semejanzas que diferencias con la España actual. Y estas últimas podían, en aquel entonces, cambiar la balanza a uno u otro lado. España contaba (y cuenta) con un apoyo firme, la Unión Europea, pero a veces, pensando en que “somos”
la frontera sur de esa Unión y el poco o nulo apoyo sobre lo que ocurre en Melilla o Ceuta, empiezo a dudar sobre esa firmeza. 
Por otro lado, Venezuela con su petróleo, su gente preparada, un número importante de personas con grado universitario (a diferencia de la España de hace 25 años), podía hacer frente a cualquier intento o giro hacia una dictadura… se suponía. No entiendo por qué tenemos una memoria tan frágil y olvidamos un pasado reciente. Y es que Venezuela no era lo que ahora vive.

Las realidades que vivimos a ambos lados del Atlántico son abismalmente distintas. Cierto, pero su gesta, su inicio ha tenido semejanzas tan impresionantes que el dejavú es inevitable. Cuando menciono esto (y ocurre a todos los venezolanos que lo advertimos), día sí y otro también escucho y leo a gente en esta península esas frases que tanto escuchamos "no permitiremos que ocurra… no somos iguales. Tenemos un ejército que cumple la constitución y las leyes". Y pienso ¿Por qué no nos escuchan? Quisieras que las respuestas versaran sobre trabajar en función que no se repita aquí lo de allá, tenemos que planificar, revisar qué hemos hecho mal y corregir. Pero no, nadie se lo plantea.

Hace poco llegaron a mis manos cifras que mencionaban que de los venezolanos que vivimos en este exilio, aproximadamente un 80%, posee estudios universitarios… y recuerdo la “Gente del Petróleo”, esos olvidados por muchos, extremadamente preparados para poder competir en un mundo donde el saber, el hacer bien las cosas, el planificar, mantener, producir, son más que verbos, se transforman en productividad.

Actualmente viven distribuidos por el mundo, con su conocimiento como contenido de una maleta, fueron echados como perros de su propia patria, sin posibilidad de volver, ¡no se les permite ir a su propio país!, ¿eso se conoce?  Y es que Venezuela “ERA” productiva en petróleo, en granos, en café, en ganado, en papel, en industrias, en universidades, en…en…en… Nos dejamos “comer” por el monstruo de la corrupción, nos dejamos, como pueblo, envolver por un discurso bonito, que daba respuesta a lo que deseábamos escuchar. Y repito, a quienes nos opusimos a ello desde su inicio nos llamaron IGNORANTES. Progresivamente la población fue dividida, se sembró un profundo odio entre “hermanos”, y nos marca, nos mata.

Y es que “podemos” decir que nos ubicamos en contextos diferentes. Pero los hechos, guardados en formato digital, vídeos, fotos, no mienten. Es como un cáncer y su metástasis, que abarca toda Hispano América. Las semejanzas asustan. El financiamiento incordia. La prepotencia te hace sentir impotente.

Y no, no puedo dar crédito que personas preparadas den apoyo a quienes justifican regímenes genocidas, como el que existe en Venezuela desde hace más de 15 años, o en Cuba hace más de 55. No puedo pensar que crean en quienes justifican “políticamente” el terrorismo. No me merecen respeto, “éstos” y en consecuencia tampoco quienes le apoyan. No existe justificación, nunca al terrorismo, a la represión, al genocidio. Y pensar que mi país les ha financiado de alguna forma, que el dinero de los venezolanos se ha usado en “éstos”, no hace más que confirmar lo repulsivo de su discurso fácil y "embaucador", sin respeto alguno por quien piensa distinto. Van a lo suyo, se saben “ganadores” ante una sociedad seducida por su veneno. Uno que ha sido financiado desde hace mucho por ese petróleo… no, no olvido los panfletos en la universidad invitando a charlas, en pro de la revolución bolivariana. No olvido que los leí aquí, en esta España incrédula, que piensa que no ocurrirá nada.

En Venezuela siguen los muertos, los tiros, ese sonido sordo es la música que prima en todas partes, no respeta nada ni nadie… hoy se une a los “números” un alcalde. No hay medicinas, los alimentos llegan en ráfagas y las personas, van a todas partes para buscar ese oro en forma de papel sanitario, aceite, arroz, café, azúcar, champú, jabón… solo uno por persona, solo dos botellas por persona. Es una guerra, cruenta, cruel, sanguinaria, opresora, es una TIRANÍA. Lo cuento, lo narro a mi entorno y las caras de incredulidad, que todo ello ocurra y que nada se diga, nada se pregone al mundo, en pleno siglo XXI, no hace más que confirmar el asco que me produce ese silencio cómplice sobre un genocidio en todos los sentidos.  


Pero y Venezuela, ¿quién se acuerda de Venezuela?, si, ese país que recibió a tantos, ahora en la miseria, bañada en sangre.
Genocidio, genocidio, genocidio… repito y repito. Quizás mi cabello mestizo de india algún día pinte canas, y seguiré repitiendo: Genocidio.


sábado, 19 de julio de 2014

...y allí estarás


Y existirá
ese espacio en el tiempo
entre letras y palabras 
entre gritos y silencios...
Y existirá
el afuera desde adentro
desde siempre y hasta nunca
en el intangible recuerdo…

Y allí estarás
como aquel día
descubriendo en mi mirada
el recuerdo de tu piel...
Y allí estaré
entre nervios y sonrisas
sin pasados y sin prisas
para ser...

martes, 17 de junio de 2014

El antojo del viaje...




Parque Nacional Henri Pittier
Estado Aragua, Venezuela
En esta cálida mañana, 
plena de colores y matices, 
entre la magia y los sueños,
entre la luz y la vida, 
que insisten y persisten, 
mientras mis pensamientos,
junto a mis sentimientos,
van viajando a su antojo, 
por distintos lugares, 
que no miden distancias,
que no entienden de mares,
pero sí de recuerdos,
de aromas, imágenes,
de sedientos follajes,
de verdes intensos, 
de susurros al viento,
por caminos sin tiempo.


miércoles, 28 de mayo de 2014

...cómo me dueles, España

Tenemos un problema... esto de no aprender en experiencia ajena es mucho mas que un dicho popular, es una situación que nos lleva a repetir errores ocurridos a otros, que pueden conllevar a graves consecuencias.
He observado todo lo que ha venido aconteciendo estos últimos meses, o mas bien años. Y de manera constante, hasta cansina he de confesar, digo y repito aquello de "no creer en encantadores de serpientes".

El otro día lo recordaba con mi madre, nos llamaron ignorantes a quienes no apoyamos dos intentos de golpes de estado en Venezuela, con saldos de militares y civiles muertos en el año 1992. 
No creemos en "golpes de estado" quienes hemos nacido y crecido en democracia, o quienes han luchado por ella.

En Venezuela se ha instaurado una tiranía, un régimen totalitario desde hace mas de 15 años. Antes de llegar al poder en 1999, Hugo Chávez vendió un discurso que enamoró a muchos, entre ellos grandes pensadores, personas de alta talla moral, empresarios que apostaron por una nueva patria que se deslastrara de tanta corrupción, que había invadido hasta los rincones mas profundos de las instituciones. 
Lo que muchos desconocían, o no quisieron creer o ver, fue el pacto previo que había gestado Chávez con Fidel Castro y su "revolución", que ha llenado de miseria a un pueblo que no lo merece, Cuba. Muchos nos decían que Venezuela no era Cuba y que nosotros no nos dejaríamos implementar un régimen de ese calibre, que éramos un pueblo distinto, que lucha.

Actualmente Venezuela vive un presente aciago. La Venezuela que queríamos, la que sí existió alguna vez, aun estaba en medio de la corrupción en democracia, con pinceladas, pero se podía apreciar, ese país permitió que llegaran golpistas que no fueron indultados, porque nunca tuvieron un juicio, fueron perdonados y pudieron participar en elecciones en esa democracia. 
Ese país lo tenemos algunos en la memoria, en nuestra historia contemporánea, pero es actualmente una colonia de unos dictadores sanguinarios que le tienen como su gran proveedora de petróleo, poder y dinero. Han ido exportando un modelo fracasado, porque lleva a la miseria y opresión al pueblo. Han minado, expropiado, usurpado todas y cada una de las instituciones en Venezuela y en otros países de América Latina, mientras, desde el resto del mundo se le sigue "admirando", aun no se por qué.

Ahora, observo cómo España, un país, lleno de desencanto, asqueado por un poder político que muestra día a día su corrupción, pasa a ser el perfecto caldo de cultivo para esos "encantadores de serpientes", siempre al acecho... que mencionan a Chávez como el nuevo Bolívar, le llaman "Comandante Supremo". Alaban un régimen que estos últimos meses ha mostrado su peor cara, la censura al máximo, el asesinato constante, la tortura incluso a menores de edad. La represión brutal ante la protesta por un sistema que no funciona, que tiene a un país supuestamente "rico" sumido en la miseria, una nación que se auto abastecía en mucho, que recibió a tantos que huían de las dictaduras mas terribles en ambos lados del Atlántico, pero que hoy olvidan que tienen coterráneos sufriendo las calamidades en ese trópico, en medio del Caribe.
Esos que alaban ese régimen sanguinario y genocida, que atenta día a día contra los DDHH, los "defienden" a ultranza en éste, el suyo, continuando con aquello del "doble discurso". 

No solo el mas de un millón de venezolanos que hemos tenido que salir fuera de nuestra casa, nuestra patria hacia otros países, tenemos la responsabilidad enorme de denunciar lo que allí ocurre cada día. También ésta responsabilidad es de cada uno de los ciudadanos del mundo que creen en la democracia. Lo es de cada uno de los países cuyos ciudadanos fueron recibidos como uno mas. Lo es de los líderes políticos, de los gobernantes que creen en la democracia como el mejor camino, no perfecto pero si perfectible. 

Veo con preocupación lo que está pasando en España, porque la historia puede repetirse, y está en nosotros que ello no ocurra.

Creo que diferentes voces han de escucharse, creo que esa pluralidad enriquece, pero siempre escuchando y observando atentamente, sin perder el norte, de esa democracia que todos queremos. Con la separación de poderes, con la contraloría de los mismos, donde los primeros contralores hemos de ser los ciudadanos. 
Si alguien piensa que alguno es de nueva factura, ha de revisar su historia reciente, de dónde vienen, quienes le financian, cómo se han estructurado, estoy segura que estamos llenos de "asuntos" que sorprenden a los más escépticos.

No podemos creer en "encantadores de serpientes", la historia está llena de ellos, y las consecuencias nefastas. Eso está escrito, no "podemos ni debemos" dejar que nos vendan como oro lo que es una baratija. Pero tampoco menospreciar la inteligencia y astucia de nadie. 

Aquí todos somos necesarios. En este mundo que ahora es mas "mundo" y la fronteras son cada vez mas líneas inventadas. Pero sin dejar de desconocer y cumplir unas leyes, si queremos exigir que otros también lo hagan.


Gran parte de lo que soy está del otro lado del Atlántico, crecí comiendo mangos y cambures, tomando jugo de guanábana, entre playas paradisíacas y montañas de nieves eternas. Quzás sea cierto que esta "visión globalizada" de la vida me de una perspectiva diferente de lo que ocurre y lo que vivo, pero no me aísla de mi día a día, tal vez ese realismo mágico esté siempre presente. 

... pero cómo me dueles España...