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lunes, 1 de mayo de 2017

un país se desangra en el asfalto


Estos días he recordado aquel poema aprendido en casa, del gran Andrés Eloy Blanco “cuando se tiene un hijo, se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera”… A través de diferentes medios leo entre mis conocidos una angustia similar dentro y fuera de Venezuela. Escucho voces amigas y hay un común denominador, amanecemos cansados, a algunos nos toca tener dos husos horarios que van con nosotros, y un país, en el pecho, a la izquierda. Nos acostamos tarde, esperando noticias de “los nuestros”, entre llanto y mucho dolor, porque aquellos que han dejado la vida entre la represión desmedida de un régimen genocida también los sentimos como propios.

Mi patria está siendo víctima de un genocidio planificado ante los ojos del mundo, el promedio de edad de los últimos 28 asesinados en el mes de abril es de 27 años. El país se desangra, deja la vida en el asfalto, entre lacrimógenas, balas y marchas, donde una palabra es el denominador común, libertad.

Se conoce que han sido detenidos más de 1400 venezolanos, muchos de ellos torturados, vejados. Mientras se apenas se palpa la poca acción internacional. Solo el Perú ha retirado su embajador y a los venezolanos se les está dando el trato de “asilados políticos”, señalan que no olvidan que una vez Venezuela hizo lo propio, cuando vivían dictaduras represoras en los 70’s y 80’s.

Arnoldo Benítez con la bandera, entre lacrimógenas y tanques
Foto @hsiciliano 
Los presos políticos han ascendido a más de 170. Pero realmente, en Venezuela viven más de 30 millones de presos políticos, quienes progresiva y rápidamente han pasado de vivir en un país para apenas subsistir en una enorme cárcel. Apenas existen vuelos internacionales, y los nacionales solo los imprescindibles.

El tan manido “no hay”, se ha vuelto una letanía tan común que se asume dentro de esa anormalidad tan normal. Las colas, el desabastecimiento, el trueque como medida económica forma parte del día a día del venezolano que sobrevive ante la violencia amparada por el Estado que se cobra más de 28,000 vidas al año, la guerrilla urbana llamada “colectivos” amparada desde las “fuerzas del orden”, porque son parte operante de ellos.

La carta de racionamiento se ha venido estableciendo, en ocasiones sin prisa pero sin pausa, y desde diciembre de 2016, luego de la estanflación con el acelerador a toda marcha. Paralelamente se crearon los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), con sus bolsitas de comida, las que han repartido como clones los partidos de la Mesa de la Unidad convertidos en sus plañideras, mientras se sentaban con el tirano en las mesas no-diálogo/acercamiento/diálogo. Algo que vuelve a estar en el plató, mencionado nada menos (y nada más) que por Bergoglio, en un vuelo, micrófono en mano (cómo no), señalando a la “oposición dividida” como la gran culpable de no querer un acuerdo. Entretanto, Zapatero, Fernández y Torrijos ya se asoman para seguir las instrucciones que se dan desde Cuba, sin duda, cobrando bien y mucho, por ello.  

El caos reina mientras se continúa con la perpetuación del Estado Comunal, que está en la “constitución”, ese panfleto comunista aprobado en 1999, y al que tanto alude una “oposición, que por mucho que quisiera pensar que hay “inocentes” que no se percatan de lo que ocurre, luego de 18 años de dictadura, y aún peor, con el control de la Asamblea Nacional (antiguo congreso) en su poder, nada, absolutamente nada haya cambiado, por el contrario, va a peor.

Me es imposible olvidar las palabras de algunos de estos que mencionan “la traición por parte de Maduro y sus acólitos” al legado de Hugo Chávez, cuando éste fue el gran traidor a la patria, que entregó sin miramientos a los dictadores Castro. Vuelvo a ver las calles, hoy 1 de mayo y veo el legado de Chávez, miseria, represión, violencia, desabastecimiento, hambre, muerte…

Primeros Auxilios UCV
Foto @shakiradima 
No existe aparato productivo, este fue destruido completamente durante estos 18 años, incluida la explotación petrolera, que ha dejado de mantener un NarcoEstado, que tiene sus cimientos en su negocio real, la ruta de la droga, por lo que todo pareciera seguir su curso, inamovible.

Ante este panorama se continúan las acciones heroicas, aparecen brigadas de estudiantes de medicina y médicos de la UCV, debidamente preparados e instruidos para actuar en este escenario, en este “particular holocausto” que se vive en las calles de mi Venezuela. Con cientos de miles de ciudadanos saliendo en contrasentido. Mientras espero ese mensaje que diga que todos están bien, egoístamente que los míos están bien. Sintiendo adentro el dolor terrible por esos hijos arrebatados tempranamente, esos que ya no vuelven, esos héroes que se nos están quedando en el silencio de esta terrible historia que espero nadie olvide jamás.

“…Cuando se tienen dos hijos
se tiene todo el miedo del planeta,
todo el miedo a los hombres luminosos
que quieren asesinar la luz y arriar las velas
y ensangrentar las pelotas de goma
y zambullir en llanto ferrocarriles de cuerda.
Cuando se tienen dos hijos
se tiene la alegría y el ¡ay! del mundo en dos cabezas,
toda la angustia y toda la esperanza,
la luz y el llanto, a ver cuál es el que nos llega,
si el modo de llorar del universo
el modo de alumbrar de las estrellas.” Los Hijos Infinitos.


miércoles, 28 de mayo de 2014

...cómo me dueles, España

Tenemos un problema... esto de no aprender en experiencia ajena es mucho mas que un dicho popular, es una situación que nos lleva a repetir errores ocurridos a otros, que pueden conllevar a graves consecuencias.
He observado todo lo que ha venido aconteciendo estos últimos meses, o mas bien años. Y de manera constante, hasta cansina he de confesar, digo y repito aquello de "no creer en encantadores de serpientes".

El otro día lo recordaba con mi madre, nos llamaron ignorantes a quienes no apoyamos dos intentos de golpes de estado en Venezuela, con saldos de militares y civiles muertos en el año 1992. 
No creemos en "golpes de estado" quienes hemos nacido y crecido en democracia, o quienes han luchado por ella.

En Venezuela se ha instaurado una tiranía, un régimen totalitario desde hace mas de 15 años. Antes de llegar al poder en 1999, Hugo Chávez vendió un discurso que enamoró a muchos, entre ellos grandes pensadores, personas de alta talla moral, empresarios que apostaron por una nueva patria que se deslastrara de tanta corrupción, que había invadido hasta los rincones mas profundos de las instituciones. 
Lo que muchos desconocían, o no quisieron creer o ver, fue el pacto previo que había gestado Chávez con Fidel Castro y su "revolución", que ha llenado de miseria a un pueblo que no lo merece, Cuba. Muchos nos decían que Venezuela no era Cuba y que nosotros no nos dejaríamos implementar un régimen de ese calibre, que éramos un pueblo distinto, que lucha.

Actualmente Venezuela vive un presente aciago. La Venezuela que queríamos, la que sí existió alguna vez, aun estaba en medio de la corrupción en democracia, con pinceladas, pero se podía apreciar, ese país permitió que llegaran golpistas que no fueron indultados, porque nunca tuvieron un juicio, fueron perdonados y pudieron participar en elecciones en esa democracia. 
Ese país lo tenemos algunos en la memoria, en nuestra historia contemporánea, pero es actualmente una colonia de unos dictadores sanguinarios que le tienen como su gran proveedora de petróleo, poder y dinero. Han ido exportando un modelo fracasado, porque lleva a la miseria y opresión al pueblo. Han minado, expropiado, usurpado todas y cada una de las instituciones en Venezuela y en otros países de América Latina, mientras, desde el resto del mundo se le sigue "admirando", aun no se por qué.

Ahora, observo cómo España, un país, lleno de desencanto, asqueado por un poder político que muestra día a día su corrupción, pasa a ser el perfecto caldo de cultivo para esos "encantadores de serpientes", siempre al acecho... que mencionan a Chávez como el nuevo Bolívar, le llaman "Comandante Supremo". Alaban un régimen que estos últimos meses ha mostrado su peor cara, la censura al máximo, el asesinato constante, la tortura incluso a menores de edad. La represión brutal ante la protesta por un sistema que no funciona, que tiene a un país supuestamente "rico" sumido en la miseria, una nación que se auto abastecía en mucho, que recibió a tantos que huían de las dictaduras mas terribles en ambos lados del Atlántico, pero que hoy olvidan que tienen coterráneos sufriendo las calamidades en ese trópico, en medio del Caribe.
Esos que alaban ese régimen sanguinario y genocida, que atenta día a día contra los DDHH, los "defienden" a ultranza en éste, el suyo, continuando con aquello del "doble discurso". 

No solo el mas de un millón de venezolanos que hemos tenido que salir fuera de nuestra casa, nuestra patria hacia otros países, tenemos la responsabilidad enorme de denunciar lo que allí ocurre cada día. También ésta responsabilidad es de cada uno de los ciudadanos del mundo que creen en la democracia. Lo es de cada uno de los países cuyos ciudadanos fueron recibidos como uno mas. Lo es de los líderes políticos, de los gobernantes que creen en la democracia como el mejor camino, no perfecto pero si perfectible. 

Veo con preocupación lo que está pasando en España, porque la historia puede repetirse, y está en nosotros que ello no ocurra.

Creo que diferentes voces han de escucharse, creo que esa pluralidad enriquece, pero siempre escuchando y observando atentamente, sin perder el norte, de esa democracia que todos queremos. Con la separación de poderes, con la contraloría de los mismos, donde los primeros contralores hemos de ser los ciudadanos. 
Si alguien piensa que alguno es de nueva factura, ha de revisar su historia reciente, de dónde vienen, quienes le financian, cómo se han estructurado, estoy segura que estamos llenos de "asuntos" que sorprenden a los más escépticos.

No podemos creer en "encantadores de serpientes", la historia está llena de ellos, y las consecuencias nefastas. Eso está escrito, no "podemos ni debemos" dejar que nos vendan como oro lo que es una baratija. Pero tampoco menospreciar la inteligencia y astucia de nadie. 

Aquí todos somos necesarios. En este mundo que ahora es mas "mundo" y la fronteras son cada vez mas líneas inventadas. Pero sin dejar de desconocer y cumplir unas leyes, si queremos exigir que otros también lo hagan.


Gran parte de lo que soy está del otro lado del Atlántico, crecí comiendo mangos y cambures, tomando jugo de guanábana, entre playas paradisíacas y montañas de nieves eternas. Quzás sea cierto que esta "visión globalizada" de la vida me de una perspectiva diferente de lo que ocurre y lo que vivo, pero no me aísla de mi día a día, tal vez ese realismo mágico esté siempre presente. 

... pero cómo me dueles España...