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miércoles, 23 de diciembre de 2015

Seguimos aquí, como antes, como siempre




He de confesar que soy extremadamente sensible a los “cambios” políticos. Probablemente lo vivido me haga más reactiva a ellos.

Estos días en los que hemos estado imbuidos entre elecciones, promesas, presiones y amenazas, me ha tocado, por cosas de la vida, ir comprando medicamentos, jabones varios, champú, entre otros “detalles” para enviar a mi familia en Venezuela. Y no es que sea asunto solo de la inflación que está por encima de los 3 dígitos, y un salario devaluado en más de 600%. Sino que a pesar que pudieras tener el dinero en la mano, el “no hay”, como he mencionado otras ocasiones, es la frase común del venezolano.

Paralelamente escucho palabras que me han tenido lanzando advertencias, lastimosamente poco escuchadas o más bien, desechadas porque “no somos iguales”. Esa respuesta de quien se cree superior y que no le tocará la fortuna, o más bien la desgracia de un régimen comunista que conlleva a la miseria al pueblo, mientras los gobernantes mantienen sus arcas llenas. Palabras dichas por los venezolanos a los cubanos, llenos de horror a finales de los 90’s,con similares respuestas.

Hace unos 20 años repetía esta operación con mi familia, para enviar en los viajes a Cuba desde jabón, pasta dental, medicina hasta ropa. Todo lo que se pudiera. Hace 20 años yo vivía en una Venezuela distinta, donde existía un sistema productivo. Las quejas del ciudadano común eran en contra de la corrupción que campeaba a todo nivel. Algo que a todas luces habíamos permitido que ocurriese. No supimos poner coto, y pagamos las consecuencias.

Llegó un señor al que el pueblo miraba con buenos ojos, quien fue protagonista junto a otros de un golpe frustrado en 1992 contra la democracia, en donde murieron cientos de compatriotas, quien hablaba con esas palabras que todos querían escuchar. Un lenguaje llano, simple, lógico y poco elaborado. Al que se fueron plegando personas de diferente nivel social y profesional. Lo que muchos desconocían o no querían creer, es que ese mismo lobo con piel de cordero había estado preparándose en Cuba, bajo la vigilancia cercana de los viejos Castro, quienes tenían todo medido y calculado. Todo ocurrió después que le fue otorgado el “sobreseimiento”, sin inhabilitación política.

Así Chávez encantó con su flauta a ilusos, esos desilusionados por una democracia que mostraba su peor cara. Un momento de coyuntura que bien supo aprovechar. Una crisis institucional terrible. Mientras los medios de comunicación le dieron apoyo en todos los sentidos al candidato de la izquierda: económico, mediático, político. Podría decirse que estoy contando una historia reciente a más de 6000 km de distancia, pero repito, esto ocurrió en la Venezuela de finales de los 90’s.

Llegó con promesas como una constituyente para cambiar la constitución de 1961, para ellos obsoleta porque no contemplaba lo que deseaban. A pesar que sí contenía lo más básico, deberes y derechos, así como la división de poderes. Ese principio de Montesquieu. Habló de un referéndum revocatorio, existen miles de vídeos en las RRSS que lo comprueban, si no estaban de acuerdo con el mandatario, al solicitarlo, podía salir del poder y celebrarse nuevas elecciones. Pintaba todo “supuestamente movible”, pero realmente era un proyecto que quería asaltar el poder a través de las instituciones democráticas, para instalar el suyo. Su proyecto denominado “bolivariano”, secuestrando así el nombre de Bolívar para propios y extraños.

El pueblo venezolano se rebeló contra Chávez cuando mostró su verdadera cara. En el año 2002, se dieron marchas en donde se calcularon más de un millón de personas durante varios días. Ante el descalabro que se presentaba, la mayor empresa del país, PDVSA, y la tercera del mundo (¡¡LA TERCERA!!) decidió parar la producción a gran escala, dejando una de mantenimiento. Chávez salió del poder, existe una carta de renuncia que escribió de su puño y letra. Luego vinieron errores que nos costaron un trabajo de meses y muchos muertos, heridos y exiliados. Apenas vuelve al poder, PDVSA fue de seguidas desmantelada y más de 17.000 empleados echados de sus puestos. Muchos de ellos con pitos y unas Fuerzas Armadas que se usaron para sacarles de sus casas, en pijamas y de madrugada. Sin poder volver. Sin poder ser empleados por empresas públicas o privadas.

De inmediato la oposición se organizó para celebrar el referéndum revocatorio que ya estaba en la constitución de 2000. Se recogieron firmas que se llevaron ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), órgano rector de las elecciones en Venezuela. El sistema de votación se había informatizado, pasaba todo a un sistema digital a través del cual el régimen podía tener la información completa de los electores, así como de los firmantes quienes solicitamos el referéndum. Pasamos a una llamada “Lista Tascón”. Así, como les ocurrió a los exPDVSA a muchos los echaron de sus trabajos, otros no conseguían contratos o los trámites ante los organismos gubernamentales eran negados, los que progresiva y rápidamente eran tomados por “los cubanos”.  

Continuaban las protestas, usando medios democráticos para sacar del poder a quienes habían instalado una dictadura. Ingenuidad, inocencia, inexperiencia, candidez… quizás. Las voces que advertían sobre lo que realmente ocurría fueron silenciadas. Los presos políticos comenzaron a ser una realidad en un país que no era escuchado por los medios internacionales. El precio del petróleo se disparaba y el régimen CastroChavista podía pagar, bien y a tiempo.

En el año 2004 se celebró el referéndum en medio de esperanza, un trabajo largo, arduo y duro. Contábamos con veedores internacionales, entre ellos el Centro Carter. Ingenua oposición, ingenuo pueblo. Las colas para votar eran interminables. Quienes llegamos de madrugada votamos después del mediodía, con suerte. Otros pasaron las 12 de la noche. El gobierno amablemente, y a motu proprio alargó la jornada electoral. Entretanto todo se trastocaba. Los datos que tenía la oposición, donde se ganaba el referéndum para revocar el mandato de Hugo Chávez fueron cambiados. Pasadas las 4 de la mañana se dio la alocución por parte del CNE, mismos resultados, pero a la inversa. Es imposible olvidar ese momento, entre no entender lo que ocurría más la frustración de unos líderes opositores desaparecidos, se dio por bueno algo que terminaba de instalar una dictadura que no sabíamos cuántos años y hacia dónde nos conduciría.

Los días posteriores Venezuela los vivió en silencio. Las calles se movían a ritmo denso, pesado. Sin vida. En luto colectivo. No hubo celebración. Estábamos dispuestos a salir a defender lo votado, pero no hubo organización de nada. Desmontaron el sistema desde dentro.

Los presos continuaron y la violencia se adueñó de las calles. El llamado Poder Popular se hizo dueño de ellas, bajo el nombre de “milicias bolivarianas” fueron armados por el gobierno. Actualmente son quienes manejan el sistema de compra-venta de artículos por el “bachaqueo”. El sistema productivo no existe, las zonas industriales (polígonos) son áreas fantasmas de las ciudades. Un país que se autoabastecía en mucho fue llevado en 17 años a la miseria. Mientras ya casi dos millones de venezolanos forman parte de un éxodo insólito. De un país que recibió a tantos, a quienes hizo suyos. Que fue modelo de democracia. Un país que también actuó como árbitro en diferentes partes del mundo.

Hace menos de un mes se celebraron unas elecciones donde contra todo pronóstico, ganó la oposición. Pero no, “le dejaron ganar”, porque el gobierno viene perdiendo desde el año 2004, y eso lo saben muchos, a pesar de lo cual mantienen un silencio cómplice. Algo hay detrás de todo esto, lo intuimos, los sabemos, y poco a poco se va descubriendo. Lo que es un hecho, es que la "ruta de la droga" se mantiene casi que intacta... 


Ahora debo acabar de organizar “mi envío” a mi gente. En un futuro incierto, donde tengo la sensación que en mi tierra de acogida, España, pocos me escuchan. Se acaban de dar unas elecciones y el discurso se repite por un grupo antisistema, Podemos, cuya formación (o deformación) ha sido pagada por el Narcoestado con esos petrodólares que maneja Cuba en Venezuela. Todos saben que fueron preparados para ello. Todos conocen su pasado y poco les importa. Usan palabras adecuadas, un discurso simple, son “del pueblo para el pueblo”, premeditadamente. Y no estoy tan segura que los demócratas sepan cómo actuar. Es hora de los estadistas, los de verdad.

Mi familia cerró las puertas de su casa en 1961. Yo hice lo propio dos veces, en 2005 y luego en 2010 cuando aún tenía esperanzas que algo quedaba de la tierra donde nací y me formé.

Estamos aquí y seguimos dando la pelea. Como siempre decimos, cuando hablamos de nuestra Venezuela bonita, nuestro “pueblo”, estamos distantes pero no ausentes.

Estamos aquí, en esta España a quien decidimos querer como nuestra tierra desde hace casi once años. Sí, la querencia es distinta, pero enorme, porque conlleva una gran responsabilidad, pero que nadie dude que lo daremos todo. 
Como antes, como siempre. 

   


domingo, 6 de diciembre de 2015

Hoy, Venezuela en contrasentido.



Más de 25 mil asesinatos al año, una cifra que desestructura cualquier esquema. Sin duda alguna, llevan al descalabro a cualquier sociedad. Lastimosamente, ese es el día a día de mi tierra, es la herencia que dejó Hugo Chávez con su “revolución bonita”.
Hace unos días, en plena campaña electoral “colectivos armados” asesinaron en una tarima a uno de los candidatos de la oposición al Parlamento venezolano, Luis Manuel Díaz. Una elección que se da hoy y llena las portadas de casi todos los medios nacionales e internacionales.


Los llamados tupamaros o colectivos armados son organizaciones paramilitares a quienes el Castro-Chavismo ha entregado el mando absoluto de las calles, a través del “poder popular”. La violencia es la que realmente dirige los destinos de Venezuela, son justamente “ellos” quienes manejan los hilos a través de secuestros, asesinatos, presiones, torturas, robos, invasiones… Hoy mi patria elige entre un país con futuro, o éste que es el presente, lleno de odio y sangre, que enluta toda la sociedad directa o indirectamente.

En la actualidad hay más de 70 presos políticos, entre ellos Leopoldo López el más conocido mediáticamente. Pero ha habido más, incluso quienes han sido secuestrados cuando protestaban por sus bienes incautados ilegalmente por el régimen, como Franklin Brito. Quienes ejerciendo sus labores y deberes han sido encarcelados y torturados, como María Lourdes Afiuni o Iván Simonovis.

Lo que hoy vivimos es el producto de 17 años de dictadura, de entrega al régimen de los Castro quienes tienen en los puestos de mando a sus “acólitos”. El sistema productivo del país se destruyó, fue “expropiado” por un régimen a quien poco ha importado el pueblo, le ha utilizado para enriquecer sus cuentas en paraísos fiscales. La “revolución” ha funcionado mientras el precio del petróleo estaba por encima de los $100 el barril, y podía tapar la escasez con productos importados, pero la incapacidad absoluta, la carestía en todos los sentidos se ha hecho patente en una país hipotecado, arruinado y con el petróleo que ha caído a más de 3 veces el valor, las empresas quebradas, sumado al enorme desfalco por parte de los dirigentes Castro-Chavistas.

Paralelamente, se han ido conociendo los nexos de éste régimen con el Narco Estado, al que pertenece, sus conexiones con los cárteles de la droga y con el terrorismo del Estado Islámico. Cuando el mundo aún estaba absorto por lo ocurrido recientemente en París, los venezolanos nos avergonzábamos que uno de los terroristas detenido en Londres le era incautado un pasaporte de Venezuela, y a su vez, dos sobrinos de Cilia Flores, esposa de Maduro llamada “primera combatiente” eran detenidos con más de 800 kilogramos de droga y pasaportes diplomáticos también venezolanos.

Mientras, ante el asombro de tantos, y a pesar de las largas colas que debe hacer el pueblo para conseguir los productos básicos, comida y medicinas, con una inflación que supera con creces los tres dígitos, sabemos que hay muchos quienes siguen trabajando en contrasentido en un país donde el futuro pareciera una palabra hueca. Del cual hemos salido casi 2 millones por razones políticas, de seguridad personal o jurídica, quienes le llevamos como un estandarte entre el duelo largo y constante de la “pérdida” de lo que conocemos como Patria, el acento “dulce” se vuelve un hablar mezclao, mientras se echa en falta el olor, los amaneceres, las playas, las montañas, ese café con conversa, y la gente, lo bueno y lo no tanto, la familia, los quereres. En este laberinto de hechos, nos tropezamos con el verbo “nostalgiar”, y quisieras estar ahora mismo allá junto a los tuyos.

Para muchos, el día de hoy es histórico. Los números en negativo, la miseria, la violencia y el desabastecimiento parecieran pasar factura a este régimen.
Pero los verdaderos héroes de esta jornada son esos anónimos, quienes están desde tempranas horas en las mesas electorales, como testigos y vigilantes del voto, que se respeten los resultados finales. Son ellos los que están dando la cara, con la esperanza que aún se puede contra una dictadura todopoderosa. Son ellos, quienes hoy, allá, a más de 6 mil kilómetros de distancia están dando la pelea por cada uno de nosotros, quienes nos hinchan el corazón de orgullo patrio, de ser venezolanos, de haber nacido en esa tierra maravillosa que hoy vive sus días más aciagos. Pero a pesar de ello, siguen en pie, sin dar cabida al desánimo.

Quiero que el mundo entero gire su mirada hacia ellos, a ese pueblo que insiste y persiste. Sepan cuánto les admiramos. Estas letras van por cada uno de ustedes, muy en particular por mis sobrinos amados, LD, Gabo, Manu, Leo... porque les debemos esto y más.


miércoles, 4 de noviembre de 2015

Un mes, dos historias



Vivimos a un ritmo frenético el día a día. Estamos imbuidos en nuestra vida cotidiana que va desde el trabajo a la casa, pasando por lo que nos acontece en ese entorno cercano, local y nacional. He de confesar, como antes me habréis leído, que el mío cruza el Atlántico y viaja a mi Caribe natal.

 Estos días creo que viajamos entre encuestas. Y muy seguramente según nuestras querencias y cercanías, nos gustarán más unas que otras. Más aquellas cercanas a Enero o éstas próximas a las elecciones generales del 20 de diciembre, cuando estaremos entre “belenes”, si los izquierdistas de vino y caviar lo permiten, turrones y en mi caso, hallacas y pan de jamón. Pero pendientes de un período sin duda, histórico para muchos.

Probablemente, de todas las fechas y acontecimientos políticos que he vivido en estos casi 11 años en la península, éste siento que es el que nos podría marcar más de cara al futuro, inmediato y a largo plazo. Y es que lo que se decide es mucho.

Ciertamente estamos llenos de errores del pasado, lo que nos marca. La corrupción a todos los niveles llega a asquearnos, pero en cierta forma nos ha puesto de cara a la política, que habíamos, y me incluyo, dejado a unos señores que han “olvidado convenientemente” que son nuestros empleados. Y eso, desde el presidente del Gobierno hacia abajo. Los elegimos como administradores del Estado, que es de todos y cada uno de nosotros. Donde las leyes son las que marcan la pauta a seguir. Pero hasta eso nos hemos saltado.

Creo que no deja de sorprendernos, y pienso que por fortuna no perdemos esa capacidad, ante no solo la corrupción sino la impunidad con que ella ocurre. Y es que en la hermosa región donde vivo, Cataluña, cada día las páginas de diarios y redes sociales están plenas de acontecimientos cuyas cifras superan nuestra imaginación. Pero lo más grotescamente asombroso, es que con todo ello, sigan en la calle los autores de semejantes hechos, desfalcos, cobros, comisiones y un larguísimo etcétera. Paralelamente y con una tranquilidad pasmosa el “Govern” se declare insolvente para afrontar la deuda con las farmacias, mientras han usado el dinero (y a manos llenas) en promover la secesión (que no independencia), insistiendo vehementemente como los seguidores de esas sectas religiosas que “Espanya ens roba”. Con sus “telas” amarillas y estrelladas, con un “prusés” que le recuerdo, pagamos todos, sí Usted que me lee lejos de mi casa y de esta servidora, estemos o no de acuerdo con él, y que ambos estemos conscientes que el delito de “sedición” existe, porque sí, que van contra la ley, pero nada pasa.

Cataluña sin duda es una muestra más de todo cuanto ha ocurrido en España durante los últimos 30 años de democracia. Pero no es la única región donde la impunidad es la regla. Sino, pueden buscar los diferentes artículos que publican un día sí, y otro también, mis compañeros de este blog-diario-digital, sobre Andalucía. Y no tengo atisbo de duda que todo ello será decisivo en esta nueva contienda electoral.

Si bien lo que llena los diarios toca temas variopintos, que van desde la pre-campaña hasta los probables pactos que pudieran sucederse luego del 20D, nadie pone en tela de juicio que su voto pueda ser “usado” de forma fraudulenta. En España nadie duda que la votación es fiable. Que incluso el voto por correo es absolutamente respetado.
Entretanto, las discusiones entre los venezolanos en mi país giran en torno a la participación o no en las próximas elecciones del 6D, cuando se eligen los nuevos representantes a la Asamblea Nacional, antiguo Congreso de la República, otrora de Venezuela, y desde la constitución de 2002 con el “primer nombre” de Bolivariana. Que no hace tanto nos cambiaron el nombre, si lo pensamos bien. Muchos son los que llaman a que la votación sea masiva, a fin de garantizar el menor porcentaje de fraude, sí sí, como lo lee, fraude. Porque Usted verá, el árbitro, llamado Consejo Nacional Electoral (CNE), imparcial, lo que se dice “imparcial”, poco. A decir verdad, nada. Y ahora que lo pienso quizás su nombre sea otro y tenga algo como “Popular” en medio, como casi todo en el país de lo posible.

La historia es corta, pero difícil de entender para quien no está acostumbrado a estos “teleles”. Todos los poderes en la Venezuela chavista son nombrados por el gobierno, desde el Fiscal de la República, el Defensor del Pueblo (o del puesto), hasta los jueces del Tribunal Supremo, incluyendo sin duda alguna, los “rectores” del CNE. Para más inri, las elecciones son casi en su totalidad vía digital, a través de una pantalla con un software manejado también por el CNE. Así pues la oposición, quien va cada día más desunida, tiene en primer lugar que convencer a un electorado que no cree en unas votaciones limpias ni en ellos mismos, que participen. Aparte de pedir el voto por cada candidato. Porque no sé si muchos recuerdan que existe un cable submarino que se instaló para contactar a Cuba y Venezuela, lo que luego se hizo vía satélite, con lo cual, no pongo en duda que mucho de lo que allí se decida se haga también por “otras vías”, como se ha hecho antes. Vamos, que lo tienen crudo, y mucho. Ojo, y que no se dude que habrá, como siempre, veedores internacionales, que hemos tenido invitados a diversos personajes, como a Juan Carlos Monedero, el mismo de los 9 millones de euros, y a Gaspar Llamazares, quien decía que había que apoyar al régimen de Hugo Chávez para el referéndum revocatorio de 2004. 

Mientras en España nos asombran los hechos de corrupción, la impunidad, los programas electorales posibles o imposibles, si existen o no. En mi país intentan convencer un electorado que debe pasar horas en colas, literalmente llueva, truena o relampaguee, según el día de la semana y de acuerdo a su documento de identidad para poder adquirir productos de primera necesidad, tanto alimenticios como medicamentos, si es que los hay, con una inflación que ya se ha instalado, aunque Usted no lo crea, en los tres dígitos, cosas de la revolución bonita… 

Si hemos tenidos meses previos algo moviditos, los días que vienen creo que estaremos en medio de un tsunami. Así que señores, como dicen en mi tierra: ¡A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo!

también en http://www.eldemocrataliberal.com/2015/11/en-un-mes-dos-historias.html



lunes, 28 de septiembre de 2015

Han ganado


Escribo estas líneas al final del día de hoy, 27 de septiembre, el que ha ido mostrándonos paisajes muy distintos en la medida que pasábamos de la mañana a la tarde. La predicción de la noche del 26, entre intensos truenos y algo de lluvia, dejaba una mañana llena de nubarrones, que apenas dejaban disfrutar de ese hermoso paisaje del Vallés Occidental. Habitualmente puedo ver desde mi “mirador de lujo” desde el Collserola hasta el Montseny, pero con una vista especial hacia Montserrat, a donde cada mañana elevamos una plegaria por los míos, casi siempre con especial inclinación a los de allende. Pero hoy no era un día cualquiera, así que mi aquende pudo más en mis peticiones matutinas.

Progresivamente el día ha dejado ver el cielo azul mediterráneo, entre que transcurre la jornada electoral. El temor por lo desconocido, ese miedo al que muchas veces he hecho referencia se confundía con la brisa fría del otoño, y por momentos ha ganado la batalla. Cada tanto debo repetirme y decírselo a otros que estas son unas elecciones PARLAMENTARIAS, no es un plebiscito, a pesar que quienes lideran la Generalidad de Cataluña, y han jurado cumplir la Constitución de España, se empeñen en mostrarnos que son unas elecciones con un fin distinto. No, no se elige el presidente de un nuevo país. Pero nos han llevado a plantearnos una y otra vez la posibilidad de ello, hablan de secesión, impulsan desde el poder la división de España y creación de un nuevo estado. Lo hacen sin dar datos reales de lo que ocurriría en ese caso hipotético, esconden que quedaría en un limbo legal, al romper con el marco establecido para con su Nación, y por ende con la Unión Europea. Mienten, mienten y mienten. Y para colmo, sólo nos hacen hablar desde hace meses de esa posible e hipotética secesión.

Las elecciones Parlamentarias definirán nuevas caras tanto en el legislativo catalán, como el ejecutivo. Pero poco se habla de lo que no ha hecho en estos años quien ha dirigido la Generalidad de Cataluña. Donde los recortes han llevado a esta CCAA de ocupar el 5ª. a un modesto 15vo. puesto en el área de sanidad. En educación introducen cifras de lengua catalana junto con el castellano o español, para mejorar los números de la selectividad. Repito, mienten y mienten. Y nos llevan a su terreno.
Debo admitir que sí, han ganado. Primero, en unas elecciones donde deberíamos evaluar lo que se ha cumplido o no para con la CCAA, estamos hablando de una especie de plebiscito que no es. Por otro lado, han ganado porque han dividido la sociedad, han fraccionado familias, amigos. Han sembrado el odio y usado la división para vencer, venden sus mentiras, donde los más pequeños, sin duda alguna son los más perjudicados en un adoctrinamiento que lleva más de 30 años, con la venia de los diferentes gobiernos de España, y el silencio cómplice del resto del Estado Español. Se han apropiado de un supuesto “derecho a decidir”, que no existe en ninguna legislatura nacional o internacional. Unos señores de dudosa moral, pero con cuentas de importancia en paraísos fiscales llaman a una secesión ilegal, señalando a quien no está con ellos.

Lo que ha venido ocurriendo me recuerda, y más de lo que me gustaría, al totalitarismo. Donde solo existe un pensamiento. Casualmente nos marcan con una estrella, quienes despliegan una bandera con ella, son los buenos, los que no, pues los malos catalanes. Tristemente me trae a la memoria reciente cuando en Venezuela por razones que no vienen al caso, y sin una solidez histórica, Hugo Chávez, sí el dictador y gran traidor, cambió la bandera, y aumentó de 7 a 8 estrellas. Me he visto en diferentes ocasiones, junto a toda la oposición contándolas en banderas de alguna enseña tricolor (venezolano), para saber si son o no son de los nuestros, tiene una de más o de menos. Estos tiempos, aquí en Cataluña me he visto revisando las banderas, tiene una estrella o no, es de los míos o de los otros.

Sí, sin duda. Han ganado. Porque ese gesto se repite en toda Cataluña. Han ganado porque esa división y odio se ha ido sembrando y diseminando como una metástasis por toda España.

El día de hoy no ha dejado indiferente a nadie. Mi hijo cada tanto viene a preguntarme si sé algo, y qué puede pasar. Está absolutamente consciente de todo, informado de la realidad, tanto que ha sido una conversación entre amigos por qué partido votan padres, abuelos, familias. Me hizo preguntas que tienen toda lógica, menos para quienes están inmersos en este adoctrinamiento terrible: “¿Qué pasará con los trabajadores, con lo cotizado a la Seguridad Social, lo pierden todo? Qué pasará con ese más del 50% que no ha votado a los secesionistas? ¿Nos va a dejar tirados el resto de España?”. No supe qué contestarle. Hoy no tengo muchas respuestas, probablemente al igual que Él esté llena de preguntas.

El resultado de esta noche ha dejado un clima enrarecido en toda Cataluña. No hay un ambiente festivo en la calle. No se escuchan petardos como cuando se obtienen victorias futbolísticas. Lo ocurrido marcará el devenir de los próximos días, los que serán clave con relación a las acciones que deba ejercer el Gobierno de España.  

Pase lo que pase, y a pesar de todo, mantengo mis principios y sigo creyendo en la democracia, apegada a la Constitución y las Leyes. Pase lo que pase, sigo creyendo en Cataluña, hoy más que nunca dentro de España, sin atisbo de duda.