jueves, 24 de octubre de 2013

No seamos masoquistas, Roberto Giménez


NO SEAMOS MASOQUISTAS

Principio de orquestación: Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad.

Principio de simplificación. Adoptar una única idea.

Principio de vulgarización: Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente de que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

Estos son seis de los principios elaborados por Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, y un maestro en el terreno de la manipulación de las masas y, por lo tanto, de la opinión pública.

Desgraciadamente, estas técnicas no son patrimonio del nacionalsocialismo. Existe una transversalidad que no entiende de ideologías ni partidos, que sólo atiende al interés político.

Podríamos dar muchos ejemplos, pero en este Editorial queremos referirnos a esa mentira que repetida mil veces se convierte en verdad, respecto a la crisis que nos abruma, y que no es otra que ésta: la causa de todos nuestros males ha sido haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Y que no deja de ser un sarcasmo inadmisible especialmente para los más débiles, las personas que no encuentran trabajo. Esta es la frase, a lo Goebbels, mil veces repetida. Un latiguillo que tiene como objeto culpabilizar a todos los ciudadanos de la codicia de cajas y bancos y de la desidia de los gobiernos, como bien explicaba el profesor Javier Moreno Oliver, el doctor en psicología y psicopatología infantil y juvenil de la UAB, entrevistado la pasada semana por el mosquetero César Alcalá.

Con esta idea ‘prefabricada’ de que la causa de nuestros males es que todos hemos alargado más el brazo que la manga, se ciñe al guión de los cinco primeros puntos goebbelianos, el sexto es de otra dimensión y también cercano: repetir mil veces una idea, una sola idea, que sea simple para que todos la entiendan, que sea creíble y capaz de crear la impresión de unanimidad. Y lo ha conseguido. Porque todo el mundo lo repite como si fuera una verdad comprobada, siendo como es una mentira. La mentira perfecta.

Ni tampoco es verdad que la crisis sea fruto de un desorbitado gasto público, si bien es cierto que la Administración tampoco ha ayudado, porque el déficit público de nuestro país en relación con el PIB es inferior al de la media europea.

La crisis que nos está condenando es la crisis del ladrillo; incentivada y promocionada, muy especialmente, por las entidades financieras que han caído, y que las instituciones públicas no frenaron porque ya les iba bien…

Seamos conscientes de la mentira, y no seamos masoquistas. No es un consuelo, pero es la verdad.
 
Autor: Roberto Giménez.
Editorial Mayo 2012, Revista del Vallès. Cataluña, España.
@rgimenezgracia
 
Quiero agradecer a Roberto Giménez la gentileza de cederme el artículo para publicarle en este blog

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